El pasado mes de junio se caracterizó en Galicia por ser un período
moderadamente frío y durante el que las precipitaciones registradas se
mantuvieron en valores normales. Esta es una de las principales
conclusiones del avance del informe climatológico de Meteogalicia, que
atribuye esta circunstancia al predominio de las bajas presiones
atlánticas sobre la comunidad durante gran parte del mes, lo que provocó
que se hayan registrado unas temperaturas máximas frías para esta época
del año.
El tiempo entre el día 4 y el 21 de junio fue, en
general, fresco, y determinó que en comparación con el período histórico
que se utiliza como referencia, el mes acabara presentando una
temperatura media 0,51 grados por debajo de lo habitual. Esta tónica
solo se vio alterada coincidiendo con el comienzo y el final del
período, durante los que la comunidad vivió unos días cálidos y
tormentosos que, sin embargo, no fueron suficientes para compensar la
inestabilidad que caracterizó el resto del mes. La situación, en
todo caso, no fue tan anómala y de hecho el precedente más próximo lo
encontramos el año pasado, cuando la temperatura media en Galicia se
situó en el mes de junio casi dos grados por debajo de lo habitual.
En
cuanto al comportamiento por zonas, los valores más frescos se
localizaron en Cabeza de Manzaneda y en la comarca de Valdeorras, con
temperaturas medias próximas a los 13 grados; mientras que en el extremo
contrario se situó la ciudad de Ourense y sus aledaños, donde se
rondaron los 27 grados.
Pluviosidad dentro de lo normal
Desde el punto de vista de
las precipitaciones, el comportamiento del mes pasado fue mucho más
normal. En este sentido, los registros de las principales estaciones
meteorológicas de Galicia apuntan a que llovió un 17% menos de lo
esperado, lo que puede considerarse dentro de la normalidad en
comparación con el período de referencia 1981-2010. De hecho, este
mismo déficit hídrico se detectó en junio de 2017, aunque también es
cierto que la situación supone un contraste con respecto al mismo
período del año pasado y, sobre todo, al de 2018, cuando Galicia
registró en junio un 108% más de lluvias de lo habitual.
El
análisis del comportamiento pluviométrico por áreas geográficas muestra
algunos contrastes. Así, mientras la lluvia acumulada en la mitad oeste
de Galicia estuvo cerca de la normalidad, en las comarcas del interior
la presencia de tormentas fue más desigual, por lo que se detectan zonas
secas y otras más húmedas. El valor medio de lluvia acumulada en
el conjunto de la comunidad fue de 51,7 litros por metro cuadrado, unas
cifras que se duplicaron en las zonas de montaña del este de Lugo y del
norte de A Coruña y que quedaron por debajo de los 10 l/m2 en el sur de
Ourense.