EFE | El 57% de los profesionales sanitarios afirma que, durante la pandemia
de coronavirus, en sus centros de trabajo se establecieron criterios
explícitos de limitar el esfuerzo terapéutico (no ventilación mecánica o
cuidados intensivos) basados en la disponibilidad de recursos y las
características del paciente, como la edad o la comorbilidad
(coexistencia de dos o más enfermedades en un individuo). Además, en la mayor parte de los casos no se contó con el Comité de Ética del centro o se desconocía este hecho.
Estas
son algunas de las conclusiones del informe "Los profesionales
sanitarios frente a la COVID-19. La reforma necesaria del Sistema
Nacional de Salud" elaborado por la Fundación Instituto para la Mejora
de la Asistencia Sanitaria (Fundación IMAS), presentado este martes y
que recoge las experiencias, evaluaciones y propuestas de casi 2.500
profesionales sobre la crisis del coronavirus.
La encuesta, realizada entre el 24 de abril y el 31 de mayo, pone de
manifiesto una gran falta de previsión, ausencia de recursos y una alta
tasa de infección entre los profesionales sanitarios, sobre todo en
enfermería. El 71 % de los encuestados son médicos y el 17 % enfermeras. Un 70 % trabaja en hospital y el 15 % en centros de salud. El estudio revela que el 31 % de los profesionales no dispuso de
equipos de protección suficientes cuando los necesitó. Del 69 %
restante, más de la mitad (54 %) los tuvo hasta pasadas más de dos
semanas de decretarse el estado de alarma.
El 86 % de los encuestados desconocía la existencia de un plan de
contingencia contra pandemias en su centro sanitario y siete de cada
diez opina que no hubo recursos suficientes para identificar a los
profesionales contagiados. La tasa de contagio entre los sanitarios estimada en esta encuesta es
del 16,4 %, alcanzando el 26 % entre las enfermeras con atención
directa a pacientes infectados.
Por otro lado, el 73 % de los profesionales opina que faltaron
recursos para el diagnóstico de la COVID-19 en pacientes sospechosos. El doctor Carlos Macaya, presidente de IMAS y jefe de servicio de
Cardiología del Hospital Clínico San Carlos, en Madrid, ha señalado que
la crisis ha puesto en evidencia que el sistema sanitario como tal no es
tan eficaz cuando se enfrenta a un problema de esta envergadura.
Para los encuestados lo que "mejor" ha funcionado durante la crisis
ha sido la actuación de los profesionales sanitarios y lo "peor" el
Ministerio de Sanidad y las consejerías de Salud, por lo que suspenden
la gestión de ambas administraciones (3,6 y 4,3 sobre 10,
respectivamente).
Las comunidades peor valoradas, con notas por debajo del 5, son:
Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana, Extremadura, Aragón, Madrid y
Cantabria, que roza el aprobado. La que mejor puntuación obtiene es
Asturias. Además, los profesionales consideran que actuaron con retraso (86 %
en el caso de las consejerías y 92 % refiriéndose al ministerio).
El estudio también muestra una gran capacidad de adaptación de los
centros sanitarios, quienes elaboraron protocolos para evitar el
contagio de los profesionales (71 %), así como para el manejo de
pacientes con sospecha de COVID-19, aunque las medidas se tomaron ya
avanzado el estado de alarma. El 78 % de los profesionales afirma que se crearon protocolos de
derivación desde atención primaria o urgencias a otros centros (el 61 %
posteriormente a las primeras semanas del estado de alarma) pero la
derivación no incluyó a la sanidad privada en el 58 % de las respuestas.
Por último, destaca el impulso de la utilización de la telemedicina
(82 % de respuestas) y el trabajo en equipos multidisciplinares (68 %). De cara al futuro, los profesionales ponen de manifiesto la necesidad
de reformar el Sistema Nacional de Salud: otorgar mayor autonomía de
gestión a los profesionales sanitarios, enfocar la atención a la salud
comunitaria y mayor coordinación.
Apuestan por pasar de una asistencia centrada en el hospital a otra
basada en la salud pública y comunitaria. Además, reclaman una
reorganización de la asistencia para atender distintos grupos de
pacientes y la realización de test a sospechosos de contagio para la
detección precoz de infectados, entre otros aspectos.
Ante la posibilidad de una nueva oleada de coronavirus, el doctor
Macaya, presidente de la Fundación Española del Corazón, ha considerado
que la situación será "más controlable", por lo que ve "improbable" que
se llegue a un colapso hospitalario o que haga falta "otro Ifema", en
referencia al hospital de campaña construido en el recinto ferial de
Madrid.