EFE | El vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, ha afirmado hoy que el caso del rey Juan Carlos I ha puesto de relieve que en
la ciudadanía "crece un debate sobre la utilidad de la monarquía" y que
"ya no está dispuesto a tolerar ni ciertos privilegios, ni la
corrupción, ni la impunidad".
Iglesias ha elogiado "la valentía y el sentido de Estado" del presidente
del Ejecutivo, Pedro Sánchez, al calificar de "inquietantes y
perturbadoras" las noticias sobre el rey emérito, al tiempo que ha
destacado la "sensatez" de Felipe VI por marcar distancias de su padre
al renunciar a su herencia.
"Es una novedad muy importante respecto a la posición que
tradicionalmente han adoptado los líderes del PSOE y los presidentes del
Gobierno de España sobre la Corona y que creo que hay que poner en
valor por su valentía y su sentido de Estado", ha subrayado Iglesias en
las redes sociales.
Según el líder de Unidas Podemos, Sánchez demuestra con su
reflexión "su compromiso con un futuro mejor para España" porque "la
responsabilidad de Estado no solo debe mirar al pasado, sino también al
futuro".
"Con sus palabras, el presidente está señalando algo evidente:
crece en la sociedad española un debate sobre la utilidad de la
monarquía", argumenta Iglesias.
Ha señalado que este debate se hizo patente cuando Felipe VI
anunció el pasado 15 de marzo que renunciaba a la herencia de su padre,
"una voluntad de alejamiento" que, a su juicio, revelaba "sensatez" por
parte del actual jefe del Estado.
No obstante, hace hincapié en que no se puede obviar que "la
monarquía es una institución hereditaria en la que la legitimidad
descansa precisamente en la filiación" y tampoco se puede desvincular
los presuntos delitos cometidos por Juan Carlos I del cargo de rey que
desempeñó durante casi 40 años.
"Hay cosas que difícilmente se pueden disociar", ha concluido el
líder de la formación morada sobre la institución monárquica y el caso
del rey emérito.
Iglesias admite que la actual correlación de fuerzas en el
Parlamento y los procedimientos que establece la Constitución hacen que
un debate sobre la monarquía "difícilmente pueda traducirse en cambios a
corto plazo".
También subraya que su partido está "comprometido con la ley"
aunque algunas normas no le gusten, y que está dispuesto a trabajar para
"cambiarlas democráticamente".
"Pero eso no significa que un Gobierno democrático pueda ser ajeno a los
debates que preocupan a su pueblo, un pueblo que ya no está dispuesto a
tolerar ni ciertos privilegios, ni la corrupción ni la impunidad.
Nuestra obligación como Gobierno siempre debe ser escuchar a la
sociedad", concluye.