ÁNGEL VARELA | Leonardo Padura, el escritor que obtuvo en 2015 el premio Princesa de Asturias de las letras, ha escrito sin duda la gran novela del exilio cubano. Como polvo en el viento, además de un gran fresco narrativo, es a lo largo de sus 665 páginas, una herida en carne viva por la que supuran los recuerdos y la nostalgia.
La novela, que toma prestado el título de una mítica canción del grupo Kansas de la década de los setenta, sigue las idas y venidas de un grupo de amigos naturales de la isla, denominado el Clan, que obligados por circunstancias políticas, profesionales y vitales deciden finalmente abandonar Cuba e iniciar la diáspora.
Padura, al que sobre todo conocíamos en España por sus novelas policíacas del investigador Mario Conde, tampoco renuncia en su nuevo trabajo a la intriga como detonante de la acción. La muerte, en extrañas circunstancias, de uno de los integrantes del grupo desencadenará una serie de consecuencias a las que no serán ajenos los miembros del clan.
Como si se tratase de un escalofrío que recorre la columna vertebral, un profundo sentimiento de nostalgia impregna cada una de las páginas de la novela. La pregunta a la que parece querer responder el autor con las tribulaciones de sus personajes es tratar de averiguar, aunque resulte una labor ardua, qué somos cuando ya no somos nada de lo que fuimos.
La incertidumbre ante un futuro desconocido, el desarraigo, las dificultades para integrarse en una sociedad nueva y en una cultura diferente, todos estos asuntos y muchos más están presentes en la última obra del escritor cubano.
Tampoco renuncia Leonardo Padura a formular una serie de críticas al régimen político de la isla. No obstante, éstas se fundamentan, no tanto en la polarización ideológica que se suscita cada vez que se habla de Cuba, como en el conocimiento directo que proporciona la experiencia del día a día, ya que el autor sigue residiendo en su casa del barrio habanero de Mantilla.
Utilizando como referencia la nueva vida que uno de sus personajes emprende en Cataluña, el escritor denuncia también la doble moral de aquellos que, mientras enarbolan supuestas consignas independentistas y credos de izquierdas, viven como auténticos burgueses rodeados de todos los lujos imaginables.
Además, en otro pasaje de la novela Leonardo Padura, - que no es autor muy proclive a entrar en polémicas -, arremete igualmente con dureza, aunque sin mencionar su nombre, contra una escritora compatriota suya que ha hecho de las críticas al régimen cubano la piedra angular de su narrativa.
En definitiva, es Como polvo en el viento una novela ambiciosa, sólida, avalada por una magnífica descripción de los personajes. Elisa, Clara, Irving, Horacio o Darío ponen voz a los miles de cubanos que, en algún momento de sus vidas, pensaron que podían doblegar el futuro en la dirección de su voluntad y abandonaron la isla con la esperanza de hallar una felicidad que, como decía el filósofo Julián Marías, es un imposible necesario.