EFE | El
exministro del Interior Jorge Fernández Díaz ha remitido un escrito al
magistrado del caso Kitchen en el que asegura que ni envió ni recibió
los mensajes que le incriminan en la supuesta operación de espionaje al
extesorero del PP Luis Bárcenas y cree que éstos son "perfectamente
manipulables".
"El señor Fernández Díaz ni envió ni recibió los mensajes de texto SMS
que constan impresos e incorporados en dos actas notariales", asegura el
recurso de su defensa contra su imputación y al que ha tenido acceso
Efe.
El magistrado de la Audiencia Nacional Manuel García Castellón
citó a Fernández Díaz como investigado el 30 de octubre en un auto donde
se hacía eco de unos mensajes de 2013 que el exsecretario de Estado de
Seguridad Francisco Martínez -imputado en la causa- registró ante
notario y que atribuía supuestamente al exministro.
"Chófer B. Sergio Javier Rios Esgueva (ahora hace esa función
con su mujer)", decía uno del 13 julio de 2013 atribuido a Fernández
Díaz, seguido de otro que indicaba: "Es importante". "La operación se
hizo con éxito", señalaba otro mensaje del 18 de octubre de ese año.
Pero Fernández Díaz, que pide al juez que cambie su citación a
la de testigo, niega la autoría de unos mensajes que son, subraya,
"perfectamente manipulables" y carecen de valor probatorio, y considera
su contenido "totalmente inverosímil y contradictorio".
Señala que los notarios "no comprobaron ni pudieron comprobar
técnicamente la realidad de las comunicaciones", y añade que las actas
notariales "no garantizan la identidad de los comunicantes" y que, antes
de imputarle, los investigadores debieron haber comprobado su
"autenticidad" mediante una prueba pericial.
El juez del caso cree que hay indicios para pensar que el
Ministerio del Interior podría haber sido el centro nuclear de la
Operación Kitchen, pero el recurso asegura que "el origen" de ésta "ni
estuvo ni afectaba" al ministerio y "resulta obvio" que Bárcenas era
extesorero del PP, no del departamento que dirigió Fernández Díaz, por
lo que "no estaba vinculado" con el mismo.
Niega además que tuviera interés en la causa de los llamados
papeles de Bárcenas porque "no se ha relacionado nunca su nombre con
este asunto", por lo que rechaza que estuviese interesado en "la
creación o coordinación" de una operación dirigida a sustraer
información de dicha investigación judicial, "suponiendo" que ésta
"existiera realmente".
En esta causa el magistrado investiga si la Operación Kitchen se
pagó con fondos reservados a cargo del ministerio, pero Fernández Díaz
asegura que la competencia del "control y gestión" de éstos era de la
Secretaría de Estado de Seguridad, de la que estaba al frente Francisco
Martínez.
Argumento del que se sirve para afirmar que no hay "indicio" de
que "estuviera al corriente o participara en la gestión de los fondos"
que, según la Fiscalía, se destinaron al pago del chófer de Bárcenas -a
quien Villarejo captó para espiarle-, sino solo "meras sospechas y
conjeturas".
Recuerda además que la Fiscalía hace referencia en el sumario al
"contacto Cecilio" -en supuesta alusión al CNI- y que Martínez escribió
en unas notas de su móvil que tenía "muy claro" que en este "asunto"
hubo "otros servicios que intervinieron".
Con todo, el exministro asegura que su imputación "carece de cualquier
sustento" y está "anclada en meras sospechas y conjeturas" de las que no
se puede inferir de manera "tangible, objetiva y concreta" su
participación en los hechos.