EFE | Casi
la mitad de las residencias, el 46,3%, no está preparada para una
segunda ola de COVID-19, según un estudio del sector de la Enfermería,
que sostiene que durante la crisis sanitaria ha fallecido una media del
5,5% de los resistentes de los centros, lo que podría suponer en torno a
20.000 personas. Estos son algunos de los datos del estudio realizado por la Mesa de la
Profesión Enfermera, integrada por el Consejo General de Enfermería y el
Sindicato de Enfermería Satse, en el que se hace una radiografía de los
centros sociosanitarios y de la situación de estos profesionales tras
la primera ola..
Para el "Análisis de la situación de las residencias sociosanitarias en
España" se han estudiado 272 centros de toda España, un 25,3% públicos y
un 74,3% privados o concertados, y de todos los tamaños, desde los
pequeños con 25 residentes hasta los más grandes, que cuentan con más de
cien.
El estudio avanza que al 91,5% de los residentes se le ha hecho test y
que el 18% de éstos ha dado positivo, de los que un 33,8% eran
asintomáticos. El número de test realizado es muy similar en las públicas y privadas,
pero se han diagnosticado más positivos en las primeras. Y al 2,6% de
los residentes a los que no se les ha realizado el test ha tenido
síntomas del virus.
A los trabajadores se les ha hecho test en el 94,9 % de los centros y el 11,3 % ha dado positivo.
La escasez de EPIs ha sido generalizada en las residencias y un 14 % más en la públicas que en las privadas, con un 68,6 %. En la mayoría de residencias (76,1 %), los profesionales de Enfermería y
otros trabajadores han tenido que reutilizar el material de protección
más de una vez, y en el 33,1 % se lo han tenido que fabricar ellos
mismos. Un dato más favorable es que a día de hoy el 80,1 % de las residencias
ha desarrollado un plan de respuesta ante situaciones similares al COVID
frente al sólo 7,4 %, que lo tenía elaborado previamente.
Lo que tienen claro los enfermeros, a pesar de las mejoras y de los
aprendizajes de la primera ola, es que casi la mitad de las residencias
(46,3%) no están preparadas para una segunda, porque falta personal y se
debe conocer el nivel de dependencia de los residentes para asignar el
número de profesionales.
"Es muy lamentable que haya centros donde esté sólo una enfermera", ha
comentado el presidente del Consejo General de Enfermería de España
(CGE), Florentino Pérez Raya, quien ha denunciado también que en ellos
se esté contratando a personal "sin ningún tipo de formación en cuidados
geriátricos".
Mientras, Manuel Cascos, presidente del sindicato de Enfermería Satse,
ha reclamado reformas que pasen por una mejora de los recursos, de la
infraestructura y hacer una auditoría independiente sobre la situación
de estos centros porque los mayores "deben ser tratados con la dignidad
que se merecen sin escatimar en medios".
Según el sindicato, una residencia con más de 50 ancianos debería contar con la atención de enfermeros las 24 horas. Sobre la falta de plantilla ha incidido el vicesecretario del CGE, José
Luis Cobos, quien ha revelado que la sobrecarga de trabajo, sobre todo
en los turnos de tarde y noche y de fin de semana, hace que el número de
residentes asignados a una enfermera pueda llegar a veces a cien.
En general, una enfermera tiene asignado 46 residentes por la mañana y
71 por la tarde, un valor que se multiplica en el caso de los domingos y
festivos (71 pacientes por enfermera en los turnos de mañana y 92 por
la tarde).
Estos datos se multiplican cuando se trata de residencias privadas,
donde se llegan a superar los cien residentes asignados en los turnos de
tarde de fin de semana.
Esta sobrecarga obliga a las enfermeras a tener que delegar algunas
tareas en el 93,7 % de los centros, y son realizadas por auxiliares y
los llamados gerocultores.
La falta de plantilla y el exceso de trabajo son las razones para tener
que delegar en estos centros, en los que a veces les resulta poco
atractivo trabajar por la retribución.
El 70 % de las residencias privadas paga menos de 20.000 euros brutos
anuales a sus enfermeras frente al 73 % de las residencias públicas que
si superan es cifra. Las residencias de menor tamaño son las que menos
retribuyen a las enfermeras.