EFE | Los trabajadores de la planta de Alcoa San Cibrao (Lugo) han
reconocido su frustración porque de la reunión telemática celebrada este
martes esperaban escuchar que el Gobierno intervendría la fábrica y no
ha sido así, de modo que el único compromiso que han "arrancado" es la
celebración de otro encuentro dentro de una semana, o antes si Alcoa
mueve ficha con el expediente de regulación de empleo (ERE).
La
multinacional estadounidense no ha participado en este encuentro por "no
haber sido convocada", según han indicado a Efe fuentes de la firma. El
presidente del comité de empresa de la planta, José Antonio Zan, ha
indicado a la prensa que la plantilla sigue reclamando al Gobierno que
se "aceleren" los trámites para la nacionalización y por tanto las
consultas con los servicios jurídicos de España y Europa.
"Necesitamos
más concreción de calendarios y fechas", ha esgrimido, y ha recordado
que hay un compromiso de la Administración para que las cubas no se
paren en la única fábrica de aluminio primario que queda en España y que
la palabra dada ha de cumplirse. "Hasta que no tengamos
concreciones por escrito, no tenemos nada", ha insistido Zan, que ha
calificado de muy sacrificada la espera, conocedor de que todavía faltan
"pasos duros", como saber qué determina la propietaria del complejo
industrial sobre el despido colectivo permanente y si las autoridades
esperan para posicionarse hasta que eso ocurra, cómo transcurrirá la
fase siguiente.
La ministra de Industria, Reyes Maroto, ha dicho este martes que, si
existe evidencia de incumplimientos por parte de Alcoa, le van a
solicitar que devuelva todas las ayudas públicas que ha recibido y ha
afirmado que esperan poder ejercer toda la presión posible para que la
multinacional cambie de actitud. Maroto, a una pregunta del
senador socialista César Alejandro Mogo sobre el proceso de negociación
de venta de la fábrica de la multinacional del aluminio en San Cibrao,
ha manifestado que los responsables de Alcoa siempre han querido cerrar
la fábrica "y los hechos la han delatado".
Ha acusado a la
multinacional estadounidense de utilizar las negociaciones para dejar
pasar el tiempo, así como los plazos acordados para la venta de la
planta al grupo Liberty House, y "cerrar la planta". La ministra,
que ha asegurado que el Gobierno sigue trabajando para buscar
soluciones para mantener la capacidad industrial en la fábrica de A
Mariña, ha afirmado que Alcoa ha demostrado "mala fe en todas las
negociaciones". Ha recordado que el pasado 13 de agosto se
consiguió que la multinacional estadounidense accediera a un proceso de
venta, pero antes de que acabaran las seis semanas de plazo que se
habían dado, Alcoa se negó a la venta cuando ésta estaba a punto de
cerrarse, a pesar de que desde el Ejecutivo le ofrecieron una compra
transitoria a través de la Sociedad Estatal de Participaciones
Industriales (SEPI).
Maroto, que ha dicho que están analizando
todos los instrumentos para garantizar un futuro a la factoría, ha
afirmado que el interés del grupo Liberty por invertir en la planta
continúa y que hay un proyecto que garantiza el futuro de la fábrica. Ha señalado que se han puesto en contacto con la Xunta de Galicia
para que se revisen los expedientes de Alcoa y si existe evidencia de
incumplimientos, van a solicitarle a la multinacional que devuelva todas
las ayudas públicas que ha recibido.
"Esperamos que podamos
ejercer toda esta presión para que Alcoa cambie de actitud", ha añadido
Reyes Maroto, que ha manifestado que los próximos días "van a ser
decisivos" y que es importante mantener la unidad de acción para
conseguir el mejor desenlace. La ministra ha afirmado que "Alcoa
quiere cerrar y dejar sin futuro a la comarca de A Mariña" y ha
asegurado que "el Gobierno no lo va a permitir". El
vicepresidente económico y conselleiro de Economía, Empresa e Innovación
de la Xunta, Francisco Conde, aseguró esta tarde que los gobiernos
gallego y central están “trabajando” de forma coordinada en “todas las
alternativas posibles” para dar “respuesta” a Alcoa si finalmente se
decide a aplicar el ERE que podría dejar en la calle a 534 trabajadores.
En declaraciones a los medios tras la reunión de la Mesa
Multilateral por el Futuro de Alcoa, Conde afirmó que esa “respuesta”
por parte de la Administración llegará desde el punto de vista
“administrativo, laboral y judicial para defender los puestos de
trabajo”. Conde ha reiterado el “máximo compromiso por parte de
la Xunta” en relación con el mantenimiento de la actividad productiva en
planta de San Cibrao y su disposición a participar en una “respuesta
coordinada con el Gobierno de España”.
Antes de la reunión, el
conselleiro aseguró que si Alcoa toma la decisión de aplicar el ERE,
“automáticamente” se producirá una respuesta de la Administración “por
la vía judicial para defender los puestos de trabajo”. A su juicio, hay “evidencias suficientes” de la “mala fe de Alcoa
durante este proceso”, de modo que, llegados a ese punto, los gobiernos
central y gallego responderán “de forma coordinada” a esa decisión de la
multinacional, por entender que ese ERE podría ser “ilegal”·.
Alcoa
ya vendió el año pasado al fondo suizo Parter Capital las plantas que
tenía en Avilés (Asturias) y A Coruña tras un largo proceso que arrancó a
finales de 2018 cuando la multinacional anunció su intención de cerrar
ambas fábricas, que justificó por los altos costes de la electricidad en
España, la necesidad de hacer fuertes inversiones en las plantas y la
difícil coyuntura en el mercado del aluminio. Pero Parter Capital
no tardó en deshacerse de las dos plantas de Alcoa, que fueron
adquiridas por el Grupo Riesgo ya bajo la denominación de Alu Ibérica.
El
grupo garantizó en principio el mantenimiento del empleo y anunció una
inversión de 250 millones en cinco años en las instalaciones, pero las
dudas sobre que Riesgo tenga un plan industrial provocó las protestas de
los trabajadores, que han pedido al Gobierno que las intervenga.