EFE | El IPC continúa en terreno negativo desde hace seis meses cuando impactó
en el consumo la pandemia por coronavirus, si bien la caída interanual
de septiembre se ha moderado una décima, hasta el 0,4 %, por el
encarecimiento de la electricidad.
Tras mantenerse en tasas positivas tres años y medio, el
coronavirus dejó la inflación de marzo sin cambios, para desplomar
después los precios en abril y mayo (0,7 % y 0,9 %) en lo más duro del
confinamiento.
Posteriormente y con la entrada en las fases de desescalada, los
precios comenzaron a moderar su caída en junio (0,3 %), aunque
volvieron a agudizarla en julio (0,6 %), para suavizarse en agosto y
septiembre.
Desde UGT han considerado que la electricidad seguirá tirando al
alza de los precios y que a partir de diciembre, una vez se elimine el
"efecto base" con el año pasado, el IPC entrará en terreno positivo.
Las previsiones de inflación del Gobierno para este año muestran
estabilidad, con un deflactor del PIB (indicador similar el IPC) para
2020 del 0 %, mientras que Funcas sitúa el IPC medio este año en el -0,3
% y la CEOE, que ve tasas negativas en los próximos meses aunque más
moderadas, en el -0,2 %.
De vuelta a los datos, el encarecimiento de la luz en septiembre
sigue siendo la partida que tira al alza de la inflación, aunque en la
evolución de este mes influyó también el menor abaratamiento de los
paquetes turísticos respecto a hace un año, y el encarecimiento de las
legumbres y hortalizas.
Al detalle, el grupo de la vivienda moderó su descenso un punto,
hasta caer el 1,4 %, por el encarecimiento de la electricidad -que hace
un año se abarató- y pese a la bajada de precios del gasóleo para
calefacción, que subieron el año anterior.
El ocio y cultura también moderó su caída hasta el 1,1 %, por el
menor abaratamiento de los paquetes turísticos que hace un año,
mientras que los alimentos y bebidas no alcohólicas subieron el 2,4 %,
dos décimas más que en agosto, por el encarecimiento de las legumbres y
hortalizas, que se abarataron en septiembre de 2019.
A la baja del IPC tiraron el transporte, que aceleró su caída
seis décimas hasta el 5 %, por el abaratamiento de los carburantes y
lubricantes para el transporte personal principalmente, aunque también
del transporte aéreo de pasajeros.
Los hoteles, cafés y restaurantes subieron sus precios un 0,3 %,
dos décimas menos que en agosto, por el mayor abaratamiento de los
servicios de alojamiento.
Por artículos, los que más han subido sus precios en los últimos
doce meses han sido la joyería y bisutería (16,7 %), frutas frescas
(11,4 %), accesorios de informática (10,9 %), transporte de pasajeros
por mar (9,7 %) y azúcar (8,9 %).
Los que más los han bajado son los combustibles líquidos (30,4
%), hoteles y hostales (19,6 %), vuelos internacionales (18 %), gasóleo
(13,9 %) y equipos de telefonía móvil (11,1 %).
Si eliminamos los elementos volátiles de la cesta de la compra
(alimentos frescos y energía), la inflación subyacente se mantuvo en el
0,4 % en septiembre, con lo que se sitúa en positivo.
Solo durante el mes de septiembre, los precios de consumo
subieron un 0,2 %, por el encarecimiento del vestido y el calzado con la
nueva temporada y por la electricidad, que compensaron el abaratamiento
del gasóleo y gas para calefacción, paquetes turísticos, carburantes,
transporte aéreo y servicios de alojamiento.
Por regiones, los precios solo aumentaron en Canarias, un 0,3 %
que se modera dos décimas respecto al alza de agosto, y en Extremadura,
un 0,1 % frente a igual descenso del mes anterior.
Los sindicatos CCOO y UGT ven con preocupación los efectos que
el COVID-19 han generado sobre la situación económica, "debilitando la
demanda", por lo que han instado al Gobierno a que apruebe unos
Presupuestos Generales del Estado para 2021 "expansivos".