Una vez superado el trago dulce de la moción de censura, el Gobierno se
enfrenta ahora al siguiente objetivo: aprobar el proyecto de
presupuestos en el Consejo de Ministros la próxima semana, con lo que
empieza la cuenta atrás para que el PSOE y Unidas Podemos limen sus
últimas asperezas.
El Gobierno entiende que ha salido reforzado de la pelea entre las
derechas en el Congreso y con una imagen de unidad que se apuntalará
pronto, en cuanto el presidente, Pedro Sánchez, y el líder de Podemos,
Pablo Iglesias, presenten las líneas maestras del proyecto
presupuestario.
Pero antes tendrán que cerrar los flecos, previsiblemente con un
encuentro entre ambos que remate el trabajo de los equipos negociadores.
A los desencuentros por el alcance de las reformas impositivas,
Iglesias ha incluido la petición de que, junto al presupuesto, se
impulse la regulación de los precios del alquiler a la que ambas partes
se comprometieron en la investidura.
El vicepresidente segundo prometió ya a los sindicatos de inquilinos
intentar que la limitación de los alquileres se aprobase, y también ERC
lo ha marcado como condición sine qua non para facilitar las cuentas,
pues daría cobertura legal a la ley aprobada en esa línea por el
Parlament de Catalunya. Podemos asume que el ministro competente, el de Transportes, Movilidad y
Agenda Urbana, José Luis Ábalos, prefiere esperar e incluir en todo
caso la regulación en la ley de Vivienda.
Y aunque en las filas de Pablo Iglesias dan por hecho que no habrá
enroque y se alcanzará un acuerdo con el PSOE pronto, sí buscan
visibilizar que ellos están dispuestos a actuar ya. Y por ello este
viernes harán visible su presión en el Congreso por limitar el precio
del alquiler este viernes junto a ERC y EH Bildu y otros grupos del arco
parlamentario también socios de Sánchez.
Los de Iglesias defienden que asumir esa petición pondría mucho más
fácil el apoyo de ERC y del bloque de la investidura a unas cuentas que
la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha comenzado ya a negociar
con los socios, tal y como pactaron Sánchez e Iglesias después del
enfado de éste por lo que consideraba un intento de los socialistas por
dar prioridad a Ciudadanos.
Con el proyecto de presupuestos en el horno y los contactos con ERC y
Junts per Cat encarrilados, Iglesias hizo ayer en el Congreso una
llamada a las fuerzas políticas que apoyaron al Gobierno en la
investidura a que les permitan sacarlos adelante. "Tienen que saber leer la oportunidad histórica que implica asumir en
estos momentos una dirección de Estado que lo reforme, lo democratice,
apueste por lo público", ha pedido Iglesias.
Para Unidas Podemos sigue siendo crucial que el PSOE no mire a
Ciudadanos, por mucho que en el grupo parlamentario de los de Iglesias
sospechan que los de Inés Arrimadas parecen haber tomado ya la decisión
de "salir de la foto de Colón". Unidas Podemos, afirman en el grupo, no puede controlar la decisión que
tome Ciudadanos, pero sí velará porque en el proyecto pactado con el
PSOE no se introduzcan cambios ni medidas "de derechas" para
contentarlos, de modo que, si apoyan las cuentas, sea prácticamente
gratis.
Porque, pese a que la coalición parece "engrasada", Podemos quiere
evitar a toda costa un pacto con Ciudadanos, formación a la que el
vicepresidente segundo considera una "marioneta de los poderosos", de
modo que ahora viene la parte de evitar que los socialistas caigan en la
tentación de mirar a la derecha. Un camino en el que no está solo Podemos, pues también en las filas del PSOE hay quien tiene una preferencia clara.
La maquinaria en el Congreso está también activada, pues el Pleno ha
debatido esta semana el techo de gasto, lo que abre la puerta a que el
proyecto de presupuestos pueda presentarse en las Cortes. Técnicos de Hacienda ya se han reunido con Más País, Compromís, BNG y EH
Bildu, al tiempo que ERC y JxCAT han reconocido contactos telefónicos y
presenciales para hablar de las cuentas públicas. Tras una semana difícil por la petición del juez del caso Villarejo de
imputar a Pablo Iglesias, la fracasada moción de Vox y la proximidad de
la presentación de los presupuestos parecen dar algo de aire a la
coalición. EFE