EFE | El
presidente del PP, Pablo Casado, ha llamado a no mover al Partido
Popular "de su sitio central" no para cobijar a mucha gente sino para
fortalecerse, marcando distancia otra vez con Vox, después de romper de
manera abrupta con el partido de Santiago Abascal en el debate de la
moción de censura.
Aunque sin mencionarle directamente, ha criticado a los partidos que
buscan "una polarización cainita", calificando de "lamentable" que haya
fuerzas políticas que hayan justificado el vandalismo que se ha
producido este fin de semana en las protestas por las restricciones de
la movilidad a causa del covid y que no han tenido una respuesta
contundente por parte de Vox.
Casado ha vuelto a reivindicar la centralidad del PP durante su
intervención en abierto ante el comité ejecutivo nacional, donde ha
presentado su plan de futuro en un escenario marcado por una crisis sin
precedentes y un gobierno "ausente", que está siendo aprovechada "por
los cachorros de izquierda y derecha para causar disturbios y violencia
callejera".
"Los vasos comunicantes entre los extremismos populistas deben
ensanchar el espacio de civismo, legalidad y el orden público, frente al
discurso del odio, la división y el enfrentamiento", ha señalado en su
discurso.
Y en ese espacio, ha añadido el líder popular, es en el que está
el PP, defendiendo la España plural "frente a la identitaria", el libre
mercado frente "al proteccionismo de la autarquía" o decir sí a Europa y
al eje atlántico "frente al aislacionismo antiglobalizador".
Ha reconocido que al PP le sería cómodo sumarse a las
estrategias de ruptura que están destruyendo la convivencia "por un
puñado de votos", pero no quiere ganar fuera del centro ni a España le
serviría de nada hacerlo, ha dicho.
El PP, ha continuado, es un partido "de muchos y de muchos que
trabajan para todos, con la puerta ancha para que todos puedan entrar",
un proyecto moderado y de centro, que no va "en contra de nadie".
Por tanto, ha dicho que es abanderando la moderación y el centro
político "los elementos clave sobre los que debe pivotar" la
alternativa del PP, que ahora tiene que conseguir el "reagrupamiento de
los constitucionalistas", incluso de los socialdemócratas "avergonzados"
por lo que está haciendo Sánchez.
Con el foco puesto en la centralidad, Casado ha afirmado que no
se trata de cambiar el país sino de cambiar el Ejecutivo: "a nosotros
esta España nos gusta, lo que no nos gusta es el actual Gobierno".
Siguiendo con su argumentación, ha señalado que el PP no solo
debe continuar en el centro, tiene también que hacer que España lo esté
para que las elecciones vuelvan a ganarse en el medio y no en los
extremos.
Afirmarse en el centro para Casado, lejos de ser una postura
tibia, como le han atacado desde Vox, "no es una renuncia, sino un acto
de fortaleza moral" necesaria para tejer alianzas y consensos amplios
que se necesitan "para enfrentar la gravísima crisis" causado por la
pandemia.
"El patriotismo no consiste solo en decir lo que piensas también
consiste en hacer lo que debes", ha afirmado el presidente del PP al
recordar algunas de sus propuestas de mano tendida al PSOE, que decidió,
no obstante "echarse en brazos de los más radicales y extremistas".
En todo caso, el PP se pone manos a la obra y en las próximas
semanas, antes de Navidad, presentarán su ley de Concordia, plantearán
una ley de la Gran Sociedad para el ámbito social y familiar, volverán a
la carga con su propuesta alternativa educativa e insistirán en su ley
anti ocupación.
De manera paralela, empezarán a preparar la campaña preelectoral
para las elecciones catalanas con Alejandro Fernández a la cabeza,
porque es "la mejor alternativa", y él empezará a reunirse con distintos
colectivos para tomar nota de sus inquietudes y sugerencias: "El
partido no puede estar confinado".
Por otro lado, Casado ha vuelto a condenar el atentado de Viena,
con el que los terroristas buscan "subvertir" los valores de las
sociedades occidentales y ha ofrecido a Sánchez su apoyo para
"fortalecer la estrategia de seguridad nacional e internacional".