EFE | La Vicepresidencia Segunda del Gobierno cifra en 20.268 los fallecidos
durante la primera ola del coronavirus en los centros residenciales
españoles, según los datos recopilados por las comunidades autónomas,
aunque de esas muertes solamente la mitad se confirmó mediante análisis
serológicos. Así queda recogido en el borrador de un informe adelantado este viernes
por El País y al que ha tenido acceso EFE, que admite aun así que hay
lagunas en el análisis de lo sucedido en los centros de carácter
residencial durante la primera oleada ya que faltan datos
"suficientemente robustos y homogéneos entre territorios".
El informe, elaborado por la Secretaría de Estado de Derechos Sociales dependiente de la Vicepresidencia Segunda del Gobierno, está fechado a día 1 de noviembre, ha
sido remitido a las comunidades autónomas y cuenta con aportaciones de
los grupos de trabajo Covid-19 (Comisión Delegada y Consejo Consultivo
del Consejo Territorial de Servicios Sociales y del Sistema para la
Autonomía y Atención a la Dependencia).
Los fallecidos en residencias son de entre el 47% y el 50%
No
obstante, de los datos que remitieron las comunidades al Ministerio de
Sanidad se desprende que hasta el 23 de junio hubo un total acumulado de
18.883 defunciones, una cifra que posteriormente fue "depurada" por el IMSERSO hasta los 20.268. De todas las defunciones en centros residenciales, se realizó análisis serológico a 10.364 personas, mientras que 9.904 fallecimientos se notificaron como "con síntomas compatibles" con la Covid, es decir, sin confirmación, puesto que no había al inicio suficientes pruebas diagnósticas.
El
informe recoge además que el número total de defunciones por Covid en
la primera oleada no está determinado y que la aproximación más cercana
hasta el 23 de junio sería, según ese borrador, la de 43.697 fallecidos por todas las causas, una cifra muy superior a los 28.148 confirmados según el registro oficial.Ello lleva a la Vicepresidencia Segunda a afirmar en su informe que entre el 47% y el 50% de los fallecidos de la primera ola fue en residencias, y no del 70%, remarcan, como han recogido algunos medios de comunicación.
De ser válida esa estimación,
dice el informe, el caso español se situaría, en cuanto a porcentaje de
fallecimientos de usuarios de centros residenciales, en unos "parámetros intermedios" para la primera oleada.
"Similares a los de Irlanda del Norte (52%), Francia (49%), Israel
(45%) o Suecia (47%); sensiblemente por debajo de Bélgica (64%), Irlanda
(63%) o Canadá (85%) y por encima de Reino Unido (41%), Portugal (40%) o
Alemania (39%)", remarca ese borrador.
"Aprender de lo sucedido"
La información disponible
indica, además, que falleció un 6% de las personas ingresadas en centros
residenciales en España, lo que supone una "alta afectación" si se compara con la de otros países de la OCDE.El
informe estima que, considerando la actual situación de incidencia
acumulada en la totalidad del contexto europeo y el impacto que ello
puede tener en las personas que ocupan los centros residenciales, "resulta crucial aprender de lo sucedido y articular mejoras en la respuesta".
Ahora
se conoce, según ese informe, que cuando se adoptaron oficialmente
medidas de limitación de visitas en las residencias (entre el 12 y el 18
de marzo dependiendo de territorios) el patógeno ya se había introducido en muchos centros, especialmente en los territorios en los que la incidencia de la infección era mayor.
"El 14 de marzo ya existían 46.645 casos positivos"
"El 14 de marzo ya existían en España al menos 46.645 casos positivos (han sido confirmados posteriormente), de los cuales más del 40% se encontraban en Madrid",
cita ese informe, que recoge recomendaciones de actuación contra el
virus en los centros residenciales y "evidencias" como que a mayor
tamaño de las residencias mayor riesgo de entrada del virus y más
dificultades para contener los contagios hay.
Este
documento, fruto de los contactos y cooperación permanente entre la
Secretaría de Estado de Derechos Sociales, las comunidades autónomas y
los agentes del sector, tiene como objetivo establecer un marco común de lecciones aprendidas y de cooperación para abordar respuestas cohesionadas en las residencias en adelante.