Las vacunas podrían ser una realidad en primavera, a tenor de anuncios
recientes y de otros que se esperan, lo que no deja de ser un horizonte a
medio plazo ante la devastadora segunda ola del coronavirus, que parece
haber doblado el pico en España pero no en Europa, donde sus efectos
son en muchos casos mayores que los de la primera. Sanidad ha notificado este miércoles 19.096 nuevos contagios y 349
muertes, que elevan el total por encima de las 40.000 (40.105, según el
recuento oficial, muy lejos de los 60.000 del exceso de mortalidad desde
marzo constatado por el Sistema de Monitorización de la Mortalidad
(MoMo) del Instituto de Salud Carlos III.
Los nuevos contagios se mueven en la pauta de lenta desaceleración de la
curva con una incidencia acumulada que baja hasta los 514 casos por
100.000 habitantes en los últimos 14 días, con Aragón por encima de 900,
Navarra y Castilla y León de 800 y País Vasco y La Rioja de 700.
Madrid, pese a las dudas que concita, se sitúa en 323,23. "Hay una tendencia a la baja, pero la situación sigue siendo muy
preocupante, con un número alto de hospitalizaciones y ocupación de ucis
y un número relevante de personas fallecidas", ha señalado el ministro
de Sanidad, Salvador Illa, que ha insistido en la necesidad de mantener
"medidas estrictas durante un largo plazo".
Las hospitalizaciones alcanzan las 21.051 (16,79 %) y en las ucis hay
3.093 personas ingresadas (31,78 %), con especial incidencia en La
Rioja, Aragón, Navarra, Cataluña, Asturias y Castilla y León. Madrid en
ambos casos está por encima de la media. Contener la presión hospitalaria es uno de los objetivos prioritarios en
los meses venideros en los que el Gobierno insiste en que el Sistema
Nacional de Saludad, en palabras de Illa, estará preparado "para a
finales de este año iniciar tareas de vacunación".
También la UE, que ha firmado este miércoles el acuerdo con la
biotecnológica alemana BioNTech y la farmacéutica estadounidense Pfizer
para adquirir 300 millones de dosis de su vacuna en fase 3, que, según
ha anunciado, muestra una efectividad del 90 por ciento. A este anuncio, recibido con euforia por los mercados y con prudencia
por la comunidad científica, se espera que le sigan otros como el de la
también estadounidense Moderna, que emplea el mismo método de BioNTech
basado en el novedoso ARN mensajero, o el de la británica Astrazeneca o
los proyectos chinos más avanzados.
El IVA de las mascarillas y PCR a viajeros
El mismo día en que la encuesta del CIS ha revelado que la opinión sobre
el Gobierno ha empeorado para el 59,9 % de los españoles, el Ejecutivo
ha hecho dos anuncios para subsanar otros tantos retrasos: rebajará del
21 % al 4 % el IVA de las mascarillas y exigirá pruebas PCR a los
viajeros que lleguen a España desde zonas de riesgo.
La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha aprovechado el inicio
del debate sobre los Presupuestos para adelantar que el Consejo de
Ministros aprobará el martes por decreto una rebaja del IVA de las
mascarillas hasta el tipo superreducido del 4%, con la advertencia de
que vigilará para que se repercuta al consumidor. Igualmente aprobará
una bajada de su precio máximo de venta.
Salvador Illa, por su parte, ha comunicado a las comunidades autónomas
en un Consejo Interterritorial de Salud dedicado a las vacunas que
España exigirá desde el 23 de noviembre una PCR negativa en las 72 horas
previas a todos los viajeros procedentes de países de riesgo, sea cual
sea país su nacionalidad o procedencia. Las agencias de viaje, operadores turísticos y las compañías de
transporte deberán informar a partir de ahora a los pasajeros de esta
nueva exigencia, que deben acreditar.
Esta medida la pedía reiteradamente la Comunidad de Madrid en su pulso
con el Gobierno con el argumento de que no se hacían controles
suficientemente rigurosos a los pasajeros que llegaban por el aeropuerto
de Barajas, ante lo que Sanidad se defendía argumentando que menos del 1
% de los casos detectados son importados.
La Covid persistente
Las secuelas, de las que se tiene noticia desde los primeros meses de la
epidemia, forman parte de la otra cara de la covid-19, ocultada en
buena medida por las urgencias y las prioridades de una enfermedad
desconocida que ha llevado al límite al sistema sanitario y trastocado
seriamente el tratamiento de otras patologías. Más allá de los graves problemas puntuales relacionados con el nuevo
coronavirus, como los trombos y las afecciones pulmonares o
neurológicas, hay una suma aleatoria de hasta 200 síntomas que siguen
afectando a muchos pacientes que han pasado la enfermedad que ya se
conoce como la covid persistente.
Una encuesta la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia
(SEMG) y colectivos de afectados con 2.120 enfermos ya curados, la mitad
hombres y la otra mitad mujeres, ha permitido trazar un perfil tipo de
este paciente: mujer de 43 años, sin patologías previas y en muchos
casos sin haber estado hospitalizada. Los síntomas persistentes más habituales son los que se definen como
malestar general (cansancio, cefaleas), seguidos de los de tipo
neurológico, psicológico, del aparato locomotor y respiratorios. "Ha
sido como despertar en un cuerpo menos inteligente”, ha resumido la
traductora Anna Kemp, contagiada en marzo. Falta saber ahora, y no será tarea sencilla, las causas y la SEMG va a
intentar aproximarse a ellas con un estudio con algunos de los mismos
encuestados. EFE