EFE | El confinamiento decretado en medio de una pandemia disparada ha frenado
la actividad en Portugal pero no sus elecciones presidenciales,
mientras los portugueses se cuestionan si es el mejor momento para ir a
las urnas y hacer actos de campaña. A tres días de los comicios, el aplazamiento ya no es una opción, aunque
en su momento fueron varias voces, incluido el líder de la oposición
conservadora, Rui Rio, quienes abrieron la puerta a esa posibilidad que
obligaría a una revisión constitucional.
Pero la idea se descartó y
las elecciones siguieron marcadas para este domingo, cuando más de 9
millones de electores residentes en el territorio nacional podrán salir
de su casa en pleno confinamiento para depositar su papeleta en la urna."Votar
es seguro", rezan los carteles colocados, entre otros sitios, en el
Metro de Lisboa, en los que se informa de que será obligatorio el uso de
mascarilla, mantener la distancia en la cola, desinfectarse las manos
y, a poder ser, llevar su propio bolígrafo.
Algunos todavía dudan
sobre si se han tomado medidas suficientes para votar en el país con
mayor número de nuevos contagios por millón de habitantes en los últimos
siete días, según la Universidad de Oxford. "Creo que no era el mejor momento para hacer elecciones", cuenta a EFE
Anselmo en su tienda de ultramarinos en el centro de Lisboa, donde
señala que "no ha habido mucha participación de la gente en el voto
anticipado y hay una serie de problemas logísticos que podrían haber
sido evitados" si se hubiesen planeado con más tiempo.
Las
autoridades ampliaron este año el voto anticipado, para el que se
inscribieron casi 250.000 personas, una cifra récord pero aún baja si se
tiene en cuenta que hay más de 9 millones de personas que pueden votar
en Portugal, a los que se suma otro millón y medio en el extranjero. También
se ha ampliado el número de mesas, se han recogido las papeletas de los
infectados y las personas en aislamiento en sus propios domicilios
-aunque se quedan sin votar los que den positivo en los 10 días previos-
y se permite a los ancianos en residencias que voten en los propios
centros.
Pero hay portugueses que reclaman otros métodos para votar sin acercarse a los colegios electorales. "Todavía no hay una forma de votar digitalmente, que es lo que debía
haber desde hace bastante tiempo", lamenta Rui Duarte, un taxista
lisboeta que tampoco cree que sea el mejor momento para salir a votar.
Entre
la pandemia y la gran popularidad del actual presidente y candidato a
la reelección, Marcelo Rebelo de Sousa, a quien los sondeos dan la
victoria en primera vuelta con más del 60 % del voto, se espera que la
abstención en estos comicios se dispare.En 2016 ya superó el 50 %,
el segundo dato más alto en democracia, y los especialistas esperan que
este domingo pueda situarse entre el 60 % y el 70 %.
El
confinamiento tampoco ha parado la campaña electoral de los siete
aspirantes a la Presidencia y, aunque en general con una agenda más
reducida de lo habitual, en estos días se ha podido ver a candidatos
encabezando actos en la calle e incluso cenas multitudinarias. El
caso más polémico hasta ahora ha sido una cena organizada por el
candidato ultraderechista, André Ventura, quien reunió el pasado domingo
a 170 personas en un espacio cerrado y que, según medios locales, se
realizó en contra de la opinión de las autoridades sanitarias. Con cifras récord de muertos y los hospitales al borde del colapso, no
falta quien se cuestione si se debería haber suspendido la campaña, al
menos desde que entró en vigor el confinamiento, el 15 de enero
"Los
candidatos ya hicieron campaña suficiente para ser conocidos y la que
hicieron más allá de la televisión debería haber sido suspendida con
esta situación tan grave de pandemia y de confinamiento", apunta a Efe
Danielson, un portugués que aun así insiste en que votar es "casi una
obligación del pueblo". "Con reglas bien definidas debe haber
campaña, porque las personas deben ir a votar", considera por su parte
Amadeu, que ha salido de casa durante el confinamiento por un asunto
médico. No obstante, matiza que hay candidatos que "no están cumpliendo
las reglas".
Por ahora, en las calles de Lisboa, más vacías de lo
habitual, lo único que recuerda que el domingo hay elecciones es un
puñado de carteles electorales.Curiosamente, ninguno del favorito, Rebelo de Sousa, que sólo se ha gastado 25.000 euros en esta campaña.