EFE | El Gobierno español aprobará en marzo el primer proyecto de una amplia
reforma de la Ley de Pesca, que pone en alerta al sector, por las
oportunidades que abre y por los recelos ante el impacto de los cambios
en la planificación empresarial.
El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) ultima el
anteproyecto de Ley de Pesca Sostenible, que verá la luz los próximos
días, y con que el que inicia una revisión de una normativa aprobada
hace 20 años, que protagonizará la legislatura y que afectará al acceso a
los caladeros, sanciones o protección del mar.
El sector español de la pesca está compuesto por 8.884 barcos,
genera 1.802 millones de euros y cerca de 32.000 empleos, según datos
del MAPA correspondientes a 2019.
La ley ya fue revisada en 2014 por el Gobierno del Partido
Popular; aunque aquella modificación fue "menor" en comparación con la
que se avecina, según el sector supuso un importante avance para blindar
las penalizaciones a la pesca ilegal, prestigiar a España en ese
terreno y promover actuaciones contra operadores ilícitos.
Para la patronal de armadores Cepesca, la reforma en ciernes
genera incógnitas sobre el acceso a las cuotas o la seguridad jurídica
empresarial, mientras que las cofradías ven oportunidades para impulsar
una regulación flexible y más adaptada al pescador, pero también piden
prudencia.
Por su parte, la organización ambientalista WWF opina que la ley
debe dar solución a la actual “crisis de biodiversidad” de los mares.
El MAPA desveló los propósitos de la revisión legal en la
consulta pública sobre el anteproyecto de ley, en un documento muy
general con conceptos vinculados a los objetivos de la ONU y la
sostenibilidad.
Entre ellos destacan una racionalización normativa, el refuerzo
de la seguridad jurídica y de la planificación empresarial o una nueva
ordenación de los caladeros, “dando relevancia a las nuevas
tecnologías”.
También incluye la regulación de la pesca de recreo y el impulso a la cooperación científica.
El Gobierno también prevé ajustar el sistema de sanciones,
aunque esa parte de la reforma saldrá a la luz más adelante, ya que la
presentación de los proyectos se va a hacer al menos en tres tramos.
El Ejecutivo actualizará los criterios de reparto y traspaso de
cuotas y, en este punto, el secretario general de Cepesca, Javier Garat,
reconoce a Efe, que los armadores están inquietos, porque “necesitan
seguridad jurídica y a día de hoy, las cuotas en los distintos caladeros
son el principal activo de las empresas”.
“Una empresa pesquera vale más por sus cuotas que por sus
barcos; un buque sin cupos no sirve para nada y cualquier cambio debe
hacerse con especial cuidado”, recalca.
“Esperemos que no introduzcan nuevos requisitos que dañen la
planificación empresarial”, según Garat, quien también ha pedido que la
reforma sirva para eliminar “toda burocracia innecesaria” para los
pescadores.
Por otro lado, los armadores han echado en falta, en los textos
difundidos hasta ahora, aspectos sociales para “facilitar el relevo
generacional”, responder a la necesidad de trabajadores titulados en el
sector y a la homologación de títulos con los de otros países.
Por su parte, el presidente de la Federación Nacional de
Cofradías de Pescadores (FNCP), Basilio Otero, resalta a Efe que la
flota está muy expectante y que es necesaria una normativa “menos
rígida”; apunta que si hay algún cambio en la gestión de cuotas “debe
mirarse con lupa”.
El responsable de pesquerías de WWF en España, Raúl García,
defiende en declaraciones a Efe, una mayor importancia a la flota
artesanal y a las medidas de conservación, para las que “pescadores,
científicos y ONG deben trabajar juntos” y contar con medios más
modernos.
Opina que es importante incrementar la inversión científica y en
el propio sector, pero aún más “emplear bien los recursos financieros”.
La ONG defiende una vuelta a los planes plurianuales, muy
populares hace unos años en la gestión de la pesca, pero ahora más
aparcados.
WWF también aboga por avanzar en la “cogestión”, es decir un
modelo en el que ONG, flota y científicos influyen más en las decisiones
pesqueras, como ocurre en varios caladeros de Cataluña.