EFE | El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha lamentado hoy que,
aunque no se puede "recuperar" a los asesinados ni "destruir el pasado
negro" de ETA, sí se puede y se debe reparar el dolor sufrido, "arrojar
luz" sobre los crímenes sin resolver de ETA y "luchar contra la
desmemoria".
Un acto al que no ha asistido ningún líder de la oposición ni
los expresidentes del Gobierno, todos ellos invitados, como tampoco la
presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel García Ayuso. Solo han
respondido a la invitación la vicepresidenta segunda del Gobierno vasco,
Idoia Mendia, y el alcalde de Valdemoro, Sergio Parra.
Quienes sí han acompañado al presidente del Gobierno han sido
seis ministros: de Interior, Defensa, Justicia, Exteriores, Política
Territorial y Educación; la fiscal general del Estado, Dolores Delgado;
el presidente de la Audiencia Nacional y su fiscal jefe, así como
representantes de todas las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado,
entre ellos el jefe de los Mossos, Josep Lluis Trapero.
Tras guardar un minuto de silencio en presencia también de
asociaciones de víctimas (Dignidad y Justicia y Covite no han acudido),
agentes de Policía Nacional, Guardia Civil, Ertzaintza, Mossos y Policía
Foral han destapado una gran lona blanca situada en el centro del
patio, donde estaban tendidas las 1.377 armas y 19 piezas: 697 pistolas,
172 revólveres, 274 subfusiles y fusiles de asalto, rifles de precisión
y escopetas de ánima lisas.
De forma estruendosa una apisonadora ha aplastado estas armas
que la Guardia Civil trasladará a una fundición, donde se procederá a su
definitiva destrucción.
La de este jueves simboliza, en palabras de Sánchez, la derrota
de ETA.
"Quien entrega las armas acepta la derrota, y esto se evidencia
en este acto", ha dicho el presidente, para quien la destrucción de los
arsenales de la banda terrorista de forma publica refuerza esa derrota y
"tiene valor porque contribuye a dignificar a la víctimas".
Sánchez ha lamentado los recientes estudios y encuestas que
señalan el desconocimiento por parte de los más jóvenes de la historia
del terrorismo en "esa tendencia humana a orillar los recuerdos
dolorosos".
"No podemos, no debemos olvidar", ni abandonar la tarea de
"arrojar luz sobre crímenes sin resolver", ha añadido, antes de
proclamar "la defensa de la memoria de quienes fueron asesinados,
amenazados y secuestrados por ETA, GRAPO, Dáesh o el GAL", así como
agradecer el "sacrificio, el coraje y el ejemplo de las víctimas del
terrorismo".
"No podemos recuperar a las víctimas ni destruir el pasado
negro, pero sí luchar contra al desmemoria, acabar con el miedo y seguir
construyendo el cambio de la paz y la dignidad", ha concluido Sánchez
en un breve discurso después de la también corta intervención el
director de la Fundación el Centro Memorial de las Victimas del
Terrorismo, Florencio Domínguez, impulsor del acto.
Para Domínguez, la historia de las casi 1.400 armas destruidas
es la historia del dolor sufrido, porque con ellas se asesinó y se
amenazó. La eliminación de este armamento, ha continuado, refleja la
derrota de las organizaciones terroristas.
"Ahora nos queda la obligación moral de deslegitimar socialmente
del terrorismo y de reconocer el sacrificio de la víctimas, que
constituyen la referencia ética y simbolizan la libertad y el Estado de
Derecho frente al terrorismo", ha apuntado Domínguez.
Al término del acto, la presidenta de la Asociación de Víctimas
del Terrorismo (AVT), Maite Araluce, se ha acercado al presidente del
Ejecutivo, a quien ha recriminado la política de acercamiento de presos
etarras que no colaboran con la Justicia.
"Las armas que han sido destruidas son las que empuñaban los
terroristas que acerca cada viernes al País Vasco y Navarra", han
reprochado la presidenta de la AVT a Sánchez.
El armamento aplastado este jueves pertenecía a ETA y PCE
(r)-GRAPO, intervenido por Guardia Civil y Policía Nacional en
operaciones policiales desarrolladas en España, sujetas a sumarios
instruidos por los distintos juzgados centrales de la Audiencia Nacional
entre 1977 y 2005. En septiembre de 2016, la Sala de Gobierno de este
órgano judicial dictó una resolución en la autorizó la destrucción de
todo este armamento.
El 90 por ciento de las armas destruidas corresponde a la banda
terrorista ETA, incautadas a diferentes comandos de infraestructuras de
la banda en Navarra, Barcelona, Donostia-San Sebastián, Vizcaya y
Madrid, fundamentalmente durante los años 80 y 90.
Se trata de armas incautadas a los comandos Motrico (1978);
Donibane (1981), Pepe Barrios (1984); Olloki (1986); Txalupa (1987);
Txarito (1988); Lambroa (1994); Sogoy (1996); Galizia (1996); Andalucía
(1998) y Bakartxo (2002).
Respecto del armamento intervenido al PCE(r)-GRAPO destruido en
la ceremonia, destacan las pistolas STAR, 9 mm, o los revólveres ASTRA
incautados a esta organización terrorista en distintas operaciones
policiales desarrolladas en Madrid, Barcelona y Santiago Compostela.