EFE | Las grandes empresas farmacéuticas incumplieron su compromiso con la
Unión Europea (UE) de producir y garantizar la distribución de las
vacunas contra la covid-19 para que “lleguen a todo el mundo” sin
necesidad de tomar “medidas extraordinarias”, afirmó Corporate Europe
Observatory (CEO).
Según un informe de la organización, la Federación Europea de Industrias
Farmacéuticas (EFPIA) se comprometió a garantizar una distribución
“justa” de las vacunas sin necesidad de tomar “medidas extraordinarias”,
como el levantamiento de patentes, en reuniones que mantuvo con la
Comisión Europea (CE) en diciembre de 2020.
Los encuentros tuvieron lugar antes de la aprobación de las vacunas
por parte de la Agencia Europea del Medicamento (EMA), precisa CEO, un
grupo de investigación sin ánimo de lucro cuyo objetivo declarado es
"exponer los efectos del cabildeo empresarial en la formulación de
políticas de la UE".Según CEO, la EFPIA dijo lo siguiente: “Todo
está en buenas manos, nos aseguraremos de que las vacunas lleguen a todo
el mundo, no hay necesidad de medidas extraordinarias. Confíen en
nosotros”.
El responsable del informe de CEO, Kenneth Haar,
denunció en declaraciones a Efe que, en contra de esta afirmación,
existe un “contraste muy fuerte entre las declaraciones y la realidad”,
ya que apenas tres países (Estados Unidos, Israel y Reino Unido) tienen
vacunada a gran parte de su población. Haar sostuvo que “casi la mitad de los países de todo el mundo no
tendrán un programa de vacunación efectivo hasta dentro de dos años”
ante el presente “problema de capacidad de producción” de vacunas.
En
el informe, CEO se muestra favorable a ampliar la fabricación del
antídoto mediante “el intercambio de tecnología” ya que de lo contrario,
afirmó el responsable del estudio, la pandemia se prolongará. En su opinión, el club de los Veintisiete “está siendo complaciente”
con las farmacéuticas, ya que se limita a escuchar a los “grandes” de la
industria y, además, la EFPIA “presionó para que la UE rechace” la
propuesta de India y Sudáfrica de liberar las patentes que debate la
Organización Mundial del Comercio (OMC).
Para CEO el problema del
suministro radica en el “desinterés por montar una capacidad de
producción adicional”, que se deriva “de los privilegios concedidos a
las empresas farmacéuticas por las normas sobre derechos de propiedad
intelectual”. Haar destacó que hay varias empresas en todo el mundo que podrían
producir el antídoto que frenase la crisis sanitaria “si hubiera una
verdadera voluntad de compartir la tecnología”. "Nos hemos puesto
en una situación en la que nuestro destino lo deciden un puñado de
empresas privadas. Y eso, quiero decir, no es sostenible”, zanjó.