Técnicos de Reganosa explicaron que los buques gaseros que entran a la planta regasificadora de Mugardos cumplen unos protocolos de seguridad más exigentes que el resto del tráfico portuario que circula por la Ría de Ferrol, y que en todo caso, la probabilidad de que se produzcan incidentes graves en la ría es de "una entre un millón". Según indicó en Mugardos el director técnico de la planta, Manuel Alonso, los buques con destino a Reganosa desarrollan su actividad con unos requisitos "más estrictos" que los de cualquier otro barco. De hecho, la visibilidad mínima para buques gaseros se eleva a 1.200 metros, mientras que el resto de buques puede circular por el canal de entrada siempre que exista una visibilidad mínima de 800 metros. "Ante una niebla espesa o un día lluvioso la maniobra no se realiza", insistió Alonso, quien también recordó que todos los buques gaseros cumplen la exigencia de llevar dos prácticos a bordo durante las maniobras de entrada, atraque, desatraque y salida, frente a la obligación de llevar un solo práctico que tiene el resto de la flota. Por esta razón, el director técnico de la planta considera que "las hipótesis de riesgo son absolutamente imposibles", ya que los buques gaseros "han estado entrando durante toda la vida en la ría". De hecho, recordó que barcos de estas características acuden desde hace años al centro de reparaciones de la antigua Astano, y aunque circulaban sin combustible, "un buque cargado es más estable que uno vacío". Además, todas las maniobras se realizan en la actualidad "a la luz del día", aunque esta situación se podrán realizar también en horario nocturno una vez que entre en funcionamiento en el nuevo sistema de iluminación del puerto anexo a la planta. Accidentes Respecto a las medidas en caso de un accidente en la planta que afecte al gasero, el jefe de mantenimiento de Reganosa, Jesús Losada, explicó que el buque "siempre va a poder abandonar las instalaciones", pese a que el propio plan de emergencia interior elaborado por la compañía establece que el gasero "permanecerá en la terminal porque es mucho más seguro". En todo caso, aseguró que el propio puerto cuenta "con los sistemas de amarre y desamarre más modernos del mercado", de forma que el buque estaría en disposición de abandonar la terminal "con solo apretar un botón" puesto que el gasero "permanece siempre en 'stand-by'" durante la operación. Asimismo, Losada insistió en que el buque "podría salir de la ría con sus propios medios", sin necesidad de que acudiese un remolcador en su ayuda, y aunque en ese momento haya bajamar. No obstante, los protocolos definidos por Reganosa establecen que cada buque gasero que entra o sale de la ría se ayudará de cuatro remolcadores, dos de ellos situados en proa y otros dos en la popa del barco. Marisqueo En cuanto a la actividad marisquera, los técnicos de Reganosa rechazan que la circulación de los buques gaseros entorpezca o impida el marisqueo en la ría. En concreto, insisten en que las exigencias del Ministerio de Fomento a la navegación de buques que transportan gas natural licuado es la misma que las condiciones impuestas al resto del tráfico portuario. En esta línea, el jefe de mantenimiento de Reganosa, Jesús Losada, destacó que "no hay actividad marisquera dentro del canal" por el que entran y salen los buques, y que en todo caso, este canal tiene que estar libre "por ley". En cuanto al perímetro de seguridad de 200 metros en torno a la planta, Losada aseguró que en esta zona tampoco se impide la actividad de los mariscadores "porque tampoco la hay". Finalmente, destacó las condiciones "privilegiadas" de la ría ferrolana, gracias a un "oleaje muy pequeño" que permite la navegación en aún en días de climatología adversa. Con todo, recordó que los buques circulan "a una velocidad muy baja" y que la maniobra no se prolonga más de media hora.