EFE | El proyecto FitO3, desarrollado por el centro tecnológico ITAGRA para
evaluar el uso del ozono en agricultura, concluye que este "paracetamol"
es efectivo para el control de enfermedades en las hojas y la madera de
los cultivos, pero su aplicación en el suelo tiene efectos secundarios,
ya que destruye materia orgánica y reduce su fertilidad.
El proyecto desarrollado durante dos años y financiado por el Instituto
para la Competitividad Empresarial de Castilla y León, buscaba "ofrecer
datos objetivos" sobre la efectividad que tiene el uso del ozono en
agricultura, explica a EFE Jorge Miñón, coordinador técnico y de I+D+i
del Centro Tecnológico Agrario y Agroalimentario ITAGRA, ubicado en
Palencia.
De hecho, como explica este ingeniero agrónomo, en los últimos años
el uso del ozono en agricultura "ha sido un boom", y se está aplicando
como "paracetamol" para la desinfección en suelos, "porque es un potente
oxidante que elimina los microorganismos patógenos", pero no existía un
conocimiento suficiente sobre las consecuencias de su uso.
De
ahí el interés del proyecto FitO3, dirigido por los investigadores del
ITAGRA Susana Luis y José Manuel Miguel, que ha concluido el pasado 30
de junio revelando datos positivos y negativos.Y es que, según
los resultados del proyecto, aunque el ozono es un buen desinfectante,
también elimina los microorganismos buenos que hay en el suelo y
destruye la materia orgánica en altos niveles, "con todo el impacto que
supone al reducir el sumidero de carbono del suelo, y la fertilidad de
los suelos", aseguran a EFE los investigadores.
Para llegar a estas conclusiones se han hecho ensayos con diferentes
cultivos extensivos, hortícolas y frutales y diferentes suelos, de
Palencia, Burgos, la Ribera del Duero, Zamora o Salamanca, y se ha visto
que efectivamente el uso de ozono tiene un efecto desinfectante de los
suelos, pero, también, "que no es tan eficiente como se dice porque
produce daños colaterales importantes en el suelo, con pérdida de
materia orgánica".
Por ejemplo, al realizar de forma continuada un tratamiento de cuatro
partes por millón de agua ozonificada (una concentración muy baja) en un
suelo típico de viñedo con un contenido en materia orgánica del 0.75%
(28.125 Kilos por hectárea de materia orgánica en los 30 centímetros),
supone la pérdida de 2.250 Kg/ha de materia orgánica.
"Y recuperar esta cantidad perdida puede suponer mas de siete años en
un viñedo tradicional", asegura Miñón que insiste en que por una parte,
el uso del ozono "reduce el patógeno del suelo", pero, por otra,
ocasiona importantes daños colaterales "ya que nos estamos cargando la
reserva de nutrientes del suelo y la materia orgánica que es sumidero de
carbono y la herramienta para capturar gases de efecto invernadero".
Unos resultados que se repiten en todos los cultivos y en todos los suelos, aseguran los responsables del proyecto. Sin
embargo, también se ha comprobado que su uso es "bueno" si se aplica de
forma pulverizada en la superficie de la hoja de los cultivos y se ha
demostrado que es "bastante efectivo" para tratar enfermedades fúngicas
en las hojas, como el oídio, una de las enfermedades más importantes en
los cultivos hortícolas, y para el control de la yesca, una enfermedad
de la madera que mata a la viña.
De hecho, el ozono ya se esta
aplicando en viñedos desde hace tiempo, pero generalmente para
descontaminar el suelo, algo innecesario, según los resultados de este
estudio, ya que la yesca está en la madera y este proyecto demuestra que
sería mas eficiente y sostenible aplicarlo en la madera y en la hoja.
Además,
también han destacado que el ozono es un compuesto "inocuo", que no
deja residuo y, aunque no está registrado para agricultura ecológica, su
uso no contamina. Por tanto puede concluirse que su uso en agricultura es "útil y efectivo
en el en control de plagas y enfermedades de origen fúngico" pero no lo
es tanto cuando se aplica en suelos, ya que "se acaban empobreciendo a
nivel biológico".