EFE | Se
cumplen 77 días desde que Pere Aragonès tomó posesión como presidente
de la Generalitat, dos meses y medio en los que ha tratado de imprimir
un sello más posibilista que su antecesor, Quim Torra, aparcando la vía
unilateral y dando fuelle a una mesa de diálogo con el Estado de la que
recela JxCat.
La reactivación de la mesa con el Gobierno de Pedro Sánchez, facilitada
por los indultos a los nueve presos del 1-O, es uno de los factores que
determinará el éxito o el fracaso del mandato de Aragonès, en una
legislatura catalana que podría volver a caer en una espiral de tensión
si el diálogo no da frutos.
Estos son los cinco retos que marcarán la trayectoria del Govern en los próximos meses:
1. Atajar una quinta ola descontrolada
Acordaron crear un "espacio de coordinación, consenso y
dirección estratégica" integrado por ERC, JxCat, la CUP, la ANC y
Òmnium, en el que por primera vez desde 2017, y gracias a los indultos,
podrán hablar Carles Puigdemont y Oriol Junqueras si sus partidos así lo
estiman oportuno.
Si ERC y JxCat no consiguen reconducir sus divergencias -los
Presupuestos Generales del Estado pueden ser otro motivo de choque-, el
Govern puede sufrir turbulencias a mitad de legislatura.
En junio, cuando los indicadores de covid parecían dar cierta
tregua, el Govern levantó algunas restricciones -permitió la apertura de
locales de ocio nocturno y autorizó la celebración de festivales de
música-, pero dio marcha atrás pocas semanas después, cuando Cataluña ya
encabezaba rankings de contagios en Europa.
Con los hospitales tensionados y las UCI de nuevo llenas pese al
buen ritmo del proceso de vacunación, el Govern afronta el desafío de
reducir los contagios antes del inicio del curso escolar. Los comunes, mientras tanto, han pedido la comparecencia del
vicepresidente del Govern, Jordi Puigneró, por una polémica foto en la
que aparecía sin mascarilla junto a una veintena de amigos -entre ellos
el expresident Carles Puigdemont- en la "paella de verano" que organiza
la periodista Pilar Rahola, celebrada en el sur de Francia, aunque sin
atender las restricciones sanitarias de la Generalitat.
2. Aeropueerto y presupuestos
Puigneró fue, días después de esa fotografía, protagonista del
acuerdo con el Gobierno para la ampliación del Aeropuerto de
Barcelona-El Prat, un proyecto controvertido porque puede conllevar
alargar 500 metros la tercera pista del aeropuerto, lo que supondría
invadir el estanque de La Ricarda, en el Delta del Llobregat, un espacio
protegido por la red europea Natura 2000.
Los planes de ampliación generan reticencias en sectores de ERC y
JxCat y suscitan el rechazo frontal de la CUP, socio con el que el
Govern espera aprobar los presupuestos de 2022 -que debe presentar en
otoño-, por lo que Aragonès tendrá que hacer equilibrios para evitar que
el aeropuerto le complique la estabilidad parlamentaria.
3. Traspasos en camino
Una parte fundamental de la estrategia de Aragonès pasa por
rebajar la tensión con el Gobierno central, desmarcarse de la idea de
"confrontación" que recetaba Torra y obtener éxitos tangibles en la
gestión del día a día de las competencias autonómicas.
En la reunión del 2 de agosto, la Comisión Bilateral
Estado-Generalitat acordó crear en octubre un grupo de trabajo para
estudiar 56 traspasos reclamados por el ejecutivo catalán.
Para evitar ser acusado desde las filas independentistas de
volver a la política pujolista de "peix al cove" (pájaro en mano),
Aragonès ha avisado que los traspasos que se acuerden no pueden ser
"moneda de cambio" para rebajar las reivindicaciones nacionales.
4. Incógnitas de la mesa de diálogo
A mediados de septiembre está previsto que se reactive la mesa
de diálogo sobre Cataluña, pactada por ERC y el PSOE en 2020 pero que
solo llegó a reunirse una vez, justo antes de la pandemia.
ERC quiere forzar a Sánchez a negociar una amnistía y un
referéndum de autodeterminación, aunque el Gobierno ha advertido que
solo explorará soluciones que respeten el Estatut y la Constitución, una
postura que ha llevado a JxCat a redoblar su escepticismo.
JxCat, partidaria de una "confrontación inteligente" con el
Estado, no quiere esperar dos años para plantear una alternativa, que
podría implicar retomar la vía unilateral, lo que puede generar
tensiones con ERC.
5. ¿Unidad estratégica del independentismo?
Desde el agitado otoño de 2017, tras el referéndum unilateral
del 1-O, las peleas entre JxCat y ERC han impedido recomponer la unidad
estratégica del independentismo, aunque ambos socios se han propuesto
trabajar discretamente para pactar una hoja de ruta para continuar el
procés si no es posible un referéndum pactado.
Acordaron crear un "espacio de coordinación, consenso y
dirección estratégica" integrado por ERC, JxCat, la CUP, la ANC y
Òmnium, en el que por primera vez desde 2017, y gracias a los indultos,
podrán hablar Carles Puigdemont y Oriol Junqueras si sus partidos así lo
estiman oportuno.
Si ERC y JxCat no consiguen reconducir sus divergencias -los
Presupuestos Generales del Estado pueden ser otro motivo de choque-, el
Govern puede sufrir turbulencias a mitad de legislatura.