MADRID | Para
evitar entrar en una espiral inflacionista, el Gobierno plantea a
patronal y sindicatos un "pacto de rentas", instrumento todavía por
definir pero que a priori supone un llamamiento al acuerdo en materia de
sueldos, rentas empresariales y apoyos a colectivos vulnerables.
Así lo explican a EFE fuentes gubernamentales, que enmarcan la
iniciativa dentro del Plan Nacional de Respuesta al Impacto de la Guerra
en Ucrania que presentó el presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, el
pasado 2 de marzo. Diferentes analistas y expertos han elucubrado en los últimos días
sobre qué podría incluir el citado pacto; de momento el Gobierno explica
que si no existe concreción es porque se trata de un proyecto todavía
incipiente y abierto a propuestas, centradas eso sí en intentar evitar
los llamados "efectos de segunda ronda" en materia de inflación,
alargando la subida de precios en el tiempo.
No
obstante, en un principio el acuerdo se circunscribiría según estas
mismas fuentes al ámbito salarial, las rentas empresariales (como el
reparto de dividendos) y las ayudas públicas a los colectivos más
perjudicados por el encarecimiento de la energía. En materia de
sueldos, patronal y sindicatos negocian ya sobre los convenios
colectivos con la idea de que éstos recojan subidas que compensen -falta
ver si parcial o totalmente- la pérdida de capacidad adquisitiva debido
a la inflación.
Los sindicatos reclaman que los trabajadores recuperen el poder de
compra que les está "quitando" el IPC, mientras que la patronal incide
en que las cifras mes a mes son históricamente altas -7,6 % en febrero-,
pero la media del año pasado por ejemplo fue del 3,1 %. Oficialmente
no se conocen todos los detalles de las conversaciones, pero el líder
de UGT, Pepe Álvarez, ya ha avanzado que podría llegarse a un acuerdo a
varios años vista para así ajustarse mejor a la evolución real de los
precios en un plazo más largo de tiempo.
El Gobierno, por su
parte, insiste en hablar de "moderación salarial", pero no de
congelación o bajada de sueldos, tal y como transmitió a los agentes
sociales en una reunión el pasado día 7. Este encuentro se convocó en el marco de la mesa de diálogo social
para el plan de recuperación, transformación y resiliencia, pero en la
práctica estuvo enfocado sobre todo en el impacto de la guerra; de
hecho, estuvo presidido por el propio Pedro Sánchez e intervinieron
varios "pesos pesados" del Ejecutivo para detallar el impacto del
conflicto en Ucrania.
"El objetivo es que perjudique lo menos
posible a la recuperación y se siga creando empleo, están muy claras las
metas y algunas herramientas", insisten desde el Gobierno, donde hablan
de un pacto que requiere "unidad". Precisamente
por este llamamiento a la unidad se ha establecido cierto paralelismo
con los "Pactos de la Moncloa" de 1977, alcanzados con Adolfo Suárez
recién elegido presidente de un país que salía de la dictadura y
suscritos por los principales partidos políticos, las asociaciones
empresariales y la mayoría de sindicatos en un contexto marcado por la
elevadísima inflación.
El documento incluía un punto sobre
"política de rentas" con medidas sobre subida de sueldos (de hasta un 20
%), se autorizaba a reducciones de plantilla en aquellas empresas donde
los niveles salariales crecieran en mayor medida y se hablaba de
mejorar la difusión de los resultados de cada compañía, todo ello en una
España muy diferente a la actual, que acababa de abrazar la democracia.
"Los
Pactos de la Moncloa fueron más ambiciosos porque no sólo era un pacto
de rentas, pero el contexto sería muy parecido, con una alta inflación
motivada entonces por los precios del petróleo y sobre lo que se podía
hacer poco (...) y con lo que se pretendía que no se tradujera en cierto
caos en la economía", apunta en declaraciones a EFE el catedrático en
Economía Santiago Carbó.
Carbó señala que en ocasiones el acuerdo
incluye además de sueldos y beneficios empresariales otras medidas como
una regulación de los alquileres: "El gran problema es qué crecimiento
de salarios o beneficios se puede determinar para que no sea muy
inflacionario y que a la vez también compense la pérdida de poder
adquisitivo que se está produciendo". "Nos podemos ir a un entorno
del 10 % de inflación. Tal y como se está describiendo, el pacto
engloba muchas medidas, algunas ya tomadas (...) pero harían falta más",
apunta el director del Máster en línea en Banca y Finanzas del IEB,
Juan Abellán, quien recuerda que la patronal reclama vincular la subida
salarial con criterios como la productividad y no únicamente con el IPC.
El
profesor de la Fundación de Estudios Financieros Miguel Ángel Bernal
incide en que la labor del Gobierno en un acuerdo de este tipo es el de
"impulsar", con el protagonismo en patronal y sindicatos, y defiende que
el "pacto de rentas" podría recoger más ajustes, como la posibilidad de
aprobar nuevos ERTE en los sectores más penalizados por el incremento
de los costes energéticos. EFE