MADRID | El
giro por sorpresa de Pedro Sánchez en el Sáhara Occidental, respaldando
el proyecto de autonomía de Rabat, será otra de las cuestiones que
marcará la agenda política de esta semana, que estaba totalmente
condicionada por la guerra en Ucrania y su impacto económico.
La decisión de Sánchez, muy criticada por sus socios de Gobierno, de
investidura y la oposición, introduce una variable más de incertidumbre
en este escenario complicado por la guerra, al tensar las relaciones con
Argelia, rival de Marruecos y principal valedor del independentismo
saharaui, además de ser el mayor suministrador de gas natural a España. EFE