BILBAO | España quiere tener entre 15 y 17 parques eólicos flotantes en el mar
al terminar esta década, para lo que necesita desarrollar una
tecnología incipiente en la que es líder y que le puede abrir mercados
en todo el mundo.
La eólica flotante ha sido la gran promesa de futuro del "Wind
Europe", el congreso más importante del sector que se ha celebrado esta
semana en Barakaldo.
¿Por qué España no tiene aún molinos de mar adentro?
Porque el fondo marino español está a demasiada profundidad. En el
Mar del Norte o el Báltico los molinos se posan en el fondo, donde la
profundidad es de 50 metros, pero en España llega a ser de kilómetros,
así que la solución es construir aerogeneradores flotantes, no anclados
al suelo marino.
El liderazgo español
España es el primer desarrollador de prototipos del mundo. De las
trece instalaciones flotantes de prueba que hay actualmente, once han
sido fabricadas por empresas españolas. En las costas españolas hay
prototipos en Gran Canaria y en Bizkaia.
Las soluciones que se están probando para que los molinos floten son
variadas: desde la llamada "spar" (espárrago), una orza de 60 metros de acero y hormigón en vertical que estabiliza el aerogenerador, hasta una torre telescópica de hormigón del proyecto canario Eliza.
Que la tecnología esté aún en desarrollo es un inconveniente, pero
también una oportunidad para la industria española de seguir siendo
"campeones" en el sector y abrir mercados en todo el mundo, con el
añadido de que habrá fondos europeos para desarrollarla.
Las ventas
Los aerogeneradores flotantes se construyen en el puerto y se llevan
flotando a su destino, mientras que los fijos se tienen que construir en
el mar, lo que requiere más complejidad, con grúas enormes.
Una vez instalados mar adentro, la generación es mucho mayor que su
equivalente en tierra, porque el viento es más fuerte y más estable.
Además, el impacto visual es mínimo, ya que están alejados de la costa, y solo hay un propietario del "suelo": el Estado.
Las dificultades
La tramitación de los parques tarda unos seis años. La declaración
medioambiental es más complicada que en tierra, porque hay un
conocimiento menor de los efectos que generan en el medio marino, y
porque hay que compartir el mar, buscando lugares que no perjudiquen a
los pescadores y que no interfieran en las rutas marítimas.
Los planes de España
El Gobierno aprobó en diciembre una hoja de ruta para la energía
eólica marina con el objetivo de alcanzar los 3 gigavatios en 2030.
Dicho de otra manera, con la potencia que se espera de los
aerogeneradores marinos en 2028-2029, de 15 megas por máquina, suponen
15-17 parques con 15-17 aerogeneradores cada uno.
España tiene siete mil kilómetros de costa, por lo que podrán dispersarse.
Es muy importante desarrollar un mercado local español mínimo, que
haga de "efecto tractor" sobre toda la cadena de valor de la eólica
flotante.
Los próximos pasos
El primero es aprobar los planes de ordenación del espacio marino,
para fijar los posibles emplazamientos y regular la coexistencia con
otras actividades. Se espera que sea este mismo trimestre.
Después, la convocatoria de la primera subasta, que se podría
anunciar a finales de año y convocar en el primer trimestre del 2023.
La subasta tiene que asignar tres cuestiones a la vez: la reserva de la
zona, para poder hacer las pruebas y mediciones; cómo se garantiza el
acceso y conexión a la red eléctrica para cuando el parque empiece a
funcionar, y un régimen retributivo, es decir, fijar la contraprestación
que recibe la empresa promotora por cada megavatio producido. El
objetivo, funcionar en 2028-2029. EFE