Economía
11-06-2007
Un estudiante de biología, Alfredo Llecha Galiñanes, avalado por el departamento Terbipromat, de la Universidad de Santiago de Compostela (USC), logró obtener el primer aceite no vegetal que tiene las mismas características que el aceite de oliva y que lo convierte en un firme candidato para su utilización en campos como la alimentación animal, los biocombustibles o o incluso en la medicina.
De acuerdo con el doctor Cert, del Instituto de la Grasa de Sevilla -dependiente del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)-, las muestras analizadas permiten comprobar que un gramo de grasa del producto tiene prácticamente el mismo poder calórico que un gramo de gasóleo de automoción.
Durante el último año, la empresa AA Solar Fotovoltaica y el grupo Termipromat, desarrollaron el proceso, que permite convertir excedentes agarios en materia grasa y en un concentrado proteico. Para ello, utilizaron como birreactor diferentes tipos de invertebrados.
Tanto Alfredo Llecha como el profesor José Antonio Rodríguez Añón, coordinador del grupo de Investigación Terbipromat, se muestran muy optimistas sobre los resultados obtenidos hasta el momento, avalados tanto por el Instituto de la Grasa de Sevilla como por diferentes ensayos realizados en la Universidad santiaguesa.
Entre las conclusiones a que se llegó destacan los cerca de 40.000 Kilojulios por gramo de poder calorífico, su bajo índice de yodo -menor a 81- y en ácidos grasos insaturados -superior al 76%-. Todo esto, unido a la no presencia de metales pesados ni de otros compuestos nocivos, hace de este aceite de origen animal una materia prima ideal tanto para la generación de biodiesel como para la elaboración de lubricantes de alto rendimiento.
El procesado permite generar también un concentrado proteínico y con altas concentraciones de quitina, que los científicos consideran que presenta enormes posibilidades en el sector de la alimentación de aves en granjas o de peces en instalaciones acuícolas.
Combustibles líquidos y sólidos
Llecha Galiñanes lleva cinco años trabajando en el tema de las energías renovables. De hecho, afirma que fue el primero en conseguir un combustible sólido en forma de gránulos o pellets de tojo, pero pese a que fue uno de los pensadores teóricos del proyecto, se prescindió de su trabajo.
No obstante, este investigador asegura que su ilusión fue siempre la de avanzar en el descubrimiento de combustibles líquidos, más fáciles y baratos de transportar y que cuentan con una logística muy estudiada ya.
En su opinión, los combustibles sólidos tienen la desventaja de su transporte, más caro y difícil, además de producir partículas de polvo en suspensión que terminan por taponar cualquier dispositivo electrónico.
Además, para utilizar combustibles sólidos, dice que hay que cambiar todas las calderas de calefacción y agua caliente, algo que no sucede con el biodiesel. "lo más lógico es que se subvencione el combustible y no el cambio de calderas", argumenta, ya que, de lo contrario, lo que posiblemente se conseguiría es aumentar los depósitos de residuos sólidos urbanos, que ya están saturados.
Cambio de mentalidad
La novedad que introduce Alfredo Llecha en la consecución de combustibles procedentes de aceites supone un profundo cambio de mentalidad.
En esta línea argumental, asegura que desde siempre se ha estado luchando por "aniquilar" a los animales más pequeños, competidores en la cadena alimenticia, y se descubrieron grandes pesticidas, como el DDT, que al final provocó miles de muertos por enfermedades y cáncer.
Esto no sucede, por ejemplo, en Tailandia, en donde estuvo montando varias piscifactorías con tecnología occidental. "Allí, la vida se respeta, por pequeño que sea el animal", afirma. No entendía el investigador en el país asiático cómo docenas de cucarachas podían pesear tranquilamente delante de los ojos de un nativo". "Después de unos meses comprendí que era un pacto tácito. Las cucarachas eliminaban los restos de comida y otros invertebrados más pequeños. Eran los recicladores domésticos", añade. Observaciones como la señalada le llevaron a la posibilidad de utilizar invertebrados como recicladores naturales.
Los invertebrados fueron los primeros dominadores de la Tierra hasta la aparición de los reptiles y peces, que se alimentaron de ellos.
Esta teoría -que se adelanta a señalar que es una "suposición indemostrable"- se sustenta en que el petróleo viene de invertebrados, dado que siempre fue fue la mayor biomasa existente en la Tierra después de los vegetales, pese a ser tan pequeños.
El aceite o las grasas tienen mucha similitud con los hidrocarburos, ya que son cadenas largas de carbono, y el petróleo pudiera proceder, sin muchas transformaciones y de acuerdo con esta tesis, de las grasas de los invertebrados prehistóricos. "Que el petróleo proceda de vegetales es un poco más complicado", explica, "porque la transformación de celulosa en hidrocarburos es mucho más compleja y la Naturaleza se rige por la ley del mínimo esfuerzo".
Precisamente, hay invertebrados que comen celulosa y el resultado es un ser vivo compuesto de proteínas, aceites y otros elementos. Alfredo Llecha entiende que otros investigadores trabajen con bacterias y levaduras que hacen esa transformación, "porque la Humanidad ha producido vino desde hace miles de años y el vino contiene alcohol procedente del azúcar de la uva, transformado mediante levaduras unicelulares", plantea. Pero este investigador gallego introduce el trabajo con macroorganismos.
Si se lograsen replicar las reacciones bioquímias que se producen en el interior de un ser vivo, sería un paso definitivo para entrar en otra nueva etapa. Se podría transformar celulosa en aceite o azúcar en proteínas, pero "estamos muy lejos de replicar esa reacción bioquímica en un tubo de ensayo", se apresura a decir, para añadir que "por eso hay que dejar que los invertebrados lo hagan por nosotros".
Además, los invertebrados no necesitan luz solar, pueden ser cultivados e forma controlada en en cualquier sitio, "desde el aire libre hasta en el fondo de pozos o minas abandonas", asegura Llecha.
La patente
Este estudiante de biología apuesta también por las energías renovables, con la creación en 2003 de la empresa AA Solar Fotovoltaica S.L. Pero sus esfuerzos se centran ahora en rentabilizar lo que él ha dado en llamar "el arte de convertir azúzar en aceites".
De la mano del profresor José Antonio Rodríguez Añón, decidió iniciar el proceso para patentar la utilización de invertabrados para producir proteinas para la acuicultura y un nuevo producto que podría terminar utilizándose para la alimentación animal como biodiesel.
De hecho, recientemente, participó en las reuniones de del proyecto marco 'Acuisost', creado, entre otras razones, para estudiar diferentes fuentes de alimentación procedentes de la pesca por extracción.
"Es una paradoja que necesitemos la pesca para alimentar peces cultivados artificialmente, y, por lógica, esto debe ser insostenible", continúa diciendo.
Con el nuevo método propuesto, Llecha afirma que se podrían conseguir cantiades suficientes de proteínas para la alimentación en la acuicultura. "De hecho, la mayoría de los peces comen invertebrados. No es nada nuevo", sentencia.
Lo avanzado de todos estos trabajos hace que parte de ellos puedan ser presentados en uno de los seminarios de investigación, desarrollo e innovación (I+D+i) que se va a impartir en el Master de Energías Renovables y Sostenibilidad Energética que la Facultad de Física de Santiago pondrá en marcha en el curso 2007-2008.
Mientras tanto, investigaciones y preparativos para experimentar industrialmente este proceso, siguen su curso.
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