El Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY) ha condenado a 35 años de cárcel al líder de los serbo-croatas durante la guerra de 1991-1995, Milan Martic, por los delitos de homicidios masivos y torturas contra las comunidades no serbias de Croacia. El juez ha determinado que Milan Martic, de 52 años, fue responsable de la muerte de numerosos ciudadanos no serbios desde 1991, cuando la región de la Krajina -fronteriza con Bosnia y mayoritariamente serbia- se autoconstituyó como Estado independiente, antes de ser conquistado por Zagreb en 1995. Además, ha sido condenado por ordenar bombardeos indiscriminados durante dos días contra la capital croata, Zagreb, en mayo de 1995, en los que murieron al menos siete civiles y más de 200 sufrieron heridas. Según indicó el juez Bakone Moloto, la mayoría de los crímenes fueron "cometidos contra personas mayores, personas detenidas y civiles". "La especial vulnerabilidad de estas víctimas se añade a la gravedad de los crímenes", afirmó Moloto, que leyó la sentencia del TPIY, mientras Martic permanecía en pie y sin mostrar ninguna emoción. Los tres jueces del TPIY que han llevado el caso aseguran que Martic estaba fuertemente involucrado en un complot criminal junto a otros líderes serbios, como Slobodan Milosevic, el general Ratko Mladic y Radovan Karadzic, para forjar una "Serbia más noble" y étnicamente pura, que incluiría aproximadamente un tercio de Croacia. "Está claro que Milan Martic apoyó el objetivo de crear un Estado serbio unificado", indicó Moloto. Los cargos contra Martic se presentaron en julio de 1995, sólo dos meses después de que ordenara bombardear Zagreb. Durante el ataque indiscriminado, en que se utilizaron misiles con bombas de racimo, se bombardearon edificios como una escuela, un hospital infantil y el teatro nacional croata.