Internacional
14-06-2007
El presidente palestino, Mahmud Abás, ha decidido disolver el Gobierno de unidad nacional, declarar el estado de emergencia en Gaza y pedir el despliegue de una fuerza multinacional, informó un asesor suyo en rueda de prensa. Abás ha aceptado así las recomendaciones del Consejo Central de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP).
El presidente había tomado ya la decisión de suspender su participación en el Gobierno en el que está presente Hamás mientras dure la violencia en Gaza. Los choques entre facciones en la franja de Gaza han causado casi un centenar de muertos desde el domingo.
Asalto
Milicianos de Hamás se preparaban para el asalto contra el complejo de edificios e instalaciones del presidente palestino Mahmud Abás, último reducto en la franja de Gaza, después de capturar el cuartel de la Seguridad Preventiva. Testigos oculares en el barrio de Rimal informaron de que en ese complejo se encuentran unos 300 combatientes de los organismos de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) leales a Abás, también líder de Al Fatah, quien se encuentra en la "Mukata" de la ciudad cisjordana de Ramala, sede oficial de la Presidencia al norte de Jerusalén.
Según la televisión y la radio de Hamás, están huyendo por el mar hacia Israel y Egipto, aparentemente en embarcaciones de pesca. El grueso del personal que sirve en esas instalaciones, entre ellos de la aguerrida Guardia Presidencial, huyeron en los últimos días ante la ofensiva militar sin precedentes de los islamistas.
Además de Abás, también están en Ramala dos de los militares de mayor jerarquía de Al Fatah, los coroneles Mohamed Dahlán, su asesor de seguridad, y Rashid Shbak, este último víctima de dos atentados por parte de milicianos islamistas en el pasado en Gaza. En un principio, se informó de que Dahlán había vuelto a Gaza desde Egipto, donde se encontraba, pese a que tanto la frontera con ese país, como la de la franja con Israel están cerradas (salvo en este último caso para la salida de casos humanitarios).
En Cisjordania, bajo control del Ejército israelí, más fuertes que los islamistas son los milicianos de Al Fatah y los efectivos de los organismos de seguridad, que cuentan con unos 60.000 agentes.
La mayor victoria de los islamistas fue la captura del cuartel general del Servicio de la Seguridad Preventiva, una suerte de policía secreta con cuyos miembros, de Al Fatah, mantenían serias "cuentas" desde hace años los militantes de Hamás.
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