Economía
Galicia cuenta con 41.000 parados en esta situación, el 72% mujeres
15-06-2007
Uno de cada cuatro parados registrados en Galicia lleva más de dos años inscrito en el Servicio Público de Empleo, una situación que afecta en mayor medida al colectivo femenino y que dificulta enormemente su inserción en el mercado laboral, según se desprende de los datos que maneja la Consellería de Traballo.
En concreto, un total de 41.101 desempleados en Galicia -el 27,7% del total- forman parte de las listas del antiguo INEM desde hace más de 24 meses. De esta cifra, el 72% de los parados con mayor antigüedad son mujeres (29.741 personas), mientras que el resto (11.360) son hombres.
Pero la situación de todos estos parados 'de larga duración' varía según las circunstancias personales de cada demandante, y de esta forma, las estadísticas contabilizan tanto a las personas que sí necesitan un empleo, como a aquellas que están registradas en el paro y que en realidad no consideran urgente la búsqueda de un puesto de trabajo.
De hecho, cotejando las estadísticas de la Consellería de Traballo se puede comprobar que el perfil tipo del parado de larga duración cuenta con unas características más o menos definidas. Y esas características, precisamente, son las que dificultan su inserción y suponen un quebradero de cabeza para la Administración autonómica.
Así, una de las principales trabas se encuentra en la falta de formación académica de los desempleados. Casi la mitad de los parados que llevan más de un año sin empleo no acredita tener estudios, mientras que en el lado opuesto, los titulados universitarios o con el bachillerato aprobado sólo representan el 15% de todos los parados de larga duración.
Con todo, alrededor de 4.700 gallegos se encuentran en el paro desde hace más de doce meses, pese a contar en su currículo académico con una titulación universitaria. Otros 5.600 parados también acumulan más de un año en situación de desempleo, aunque en su caso estudiaron un ciclo de formación profesional.
Pero a la falta de preparación académica también se le une la edad de los demandantes. En concreto, el 62% de los parados con más de un año de antigüedad superan los 45 años, y acotando estos datos, más de 22.000 gallegos que sobrepasan los 55 años de edad acumulan un mínimo de doce meses en el paro, lo que los convierte -a efectos estadísticos- en un colectivo de difícil inserción.
De hecho, la Consellería de Traballo cuenta con un perfil específico del parado de larga duración. Éste se corresponde con el de una mujer mayor de 55 años, sin estudios y que procede del sector de la industria manufacturera. El progresivo cierre de talleres textiles y la destrucción de empleo en esta actividad durante los últimos años explica, en parte, esta circunstancia.
Difícil ocupabilidad
Paralelo a esto, el Ministerio de Trabajo también maneja estadísticas sobre la ocupabilidad de cada parado, es decir, las probabilidades reales que tiene un demandante de empleo a la hora de encontrar trabajo. En este indicador se tienen en cuenta parámetros como la formación académica, la edad o el sector del que procede y en el que busca empleo, entre otros. Según estos datos, el 20,8% de los parados gallegos -más de 30.800 personas- tiene un grado de ocupabilidad 'muy bajo', lo que sitúa a Galicia como la tercera comunidad con mayor porcentaje de desempleados en esta situación, por detrás de Extremadura (22,5%) y Cataluña, con un 22,3%.
el lado opuesto, Madrid, Navarra y Asturias se mantienen como las comunidades cuyos desempleados tienen más opciones de encontrar empleo. De hecho, el 32% de los parados navarros y el 26,5% de los desempleados madrileños cuentan con un grado de ocupabilidad 'alto', una cifra que cae al 16,4% en Galicia.
Nuevo sistema de formación
Precisamente, uno de los objetivos que se ha marcado la Administración autonómica pasa por incrementar las posibilidades de inserción de los trabajadores en paro, para lo cual, la Consellería de Traballo destinará 47 millones de euros a lo largo del presente año.
En este sentido, el nuevo sistema de formación diseñado por el departamento que dirige Ricardo Varela apuesta por corregir "os desequilibrios" del anterior sistema. Para ello, Traballo adaptará los cursos de formación del plan FIP en función de las demandas de empleo de cada comarca, y no según las solicitudes de cada centro.
De esta manera, la Consellería espera alcanzar "un sistema máis flexible e menos ríxido" que el hasta ahora existente, evitando así un exceso de cursos de carácter teórico, frente a la situación que se estaba produciendo en otros sectores como la construcción, el metal o la atención a dependientes, en los que Traballo venía detectando un déficit formativo.
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