Los síntomas del postvazquismo continúan. Los grandes empresarios, habituales en las tomas de posesión de don Francisco, esta vez se han quedado en casa o, en el mejor de los casos, delegado en sus hijos. Los Jove, Méndez y compañía esta vez han decidido desvincular su imagen de la del nuevo alcalde. Lo cual no es bueno ni malo, simplemente un síntoma de que algo está cambiando. Para bien o para mal, esa es la cuestión.