REDACCIÓN | El empleo fijo discontinuo, impulsado en la reforma laboral para frenar la temporalidad, creció 1,2 puntos en 2022 hasta suponer el 3,4 % del total de asalariados, una tasa mayor entre mujeres y jóvenes, colectivos que destacan la seguridad de esta modalidad aunque preferirían tener un contrato fijo ordinario.
Los trabajadores sondeados por EFE señalan la relativa tranquilidad de los periodos de inactividad sin la necesidad acuciante de tener que buscar otro empleo y son conscientes de que se trata de un tipo de contrato con más garantías que el temporal, pero lo ven menos ventajoso que el indefinido ordinario.
Según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), a cierre de 2022 había 594.200 trabajadores fijos discontinuos, el 3,4 % de un total de 17.371.500 asalariados, una tasa que sube al 4,2 % para las mujeres (1,3 puntos más que en 2021) y al 4,4 % para los menores de 25 años (3,6 puntos más). Leer más