REDACCIÓN | Sin testigos incómodos para las grandes corporaciones energéticas, el desarrollo de la energía eólica marina en aguas exteriores (más de 14 millas de la costa) parece reunir todos los ingredientes para traducirse en “un crimen perfecto” que amenaza a los millones de aves que frecuentan el corredor migratorio y la zona de invernada ubicados en el noroeste de la Península Ibérica.
Así de claro lo tienen al menos los responsables de las principales organizaciones ecologistas gallegas, quienes están convencidos de que la zona de alta mar frente a Galicia puede llegar a convertirse en un embudo mortal para millones de aves de diferentes especies por la instalación de los aerogeneradores mar adentro.
“Lamentablemente, se sabe aún muy poco sobre la importancia que tienen las aguas exteriores tanto para aves marinas como para no marinas, pues hasta allí no llegan los naturalistas. Hasta allí sólo puede llegar la investigación científica profesional, mediante personal, barcos, tiempo y presupuestos adecuados”, sostienen en un manifiesto varios colectivos conservacionistas.
En declaraciones a Efe, el presidente de la Sociedade Galega de Ornitoloxía, Óscar Rivas, afirma que el daño que puede producir la infraestructura de la eólica marina “es muy alto, porque esta zona de la costa gallega es un lugar estratégico en cuanto al flujo migratorio de las aves, y también se desconoce cómo pueden afectar estas instalaciones a los mamíferos marinos”. “Al no existir estudios que revelen lo que ocurre más allá de las proximidades de la costa, el principio de precaución debe de respetarse”, sostiene. Leer más