REDACCIÓN | La economía española afronta un año de desaceleración del crecimiento por el impacto que sobre la inversión y el consumo tiene la subida de los tipos de interés, y por el debilitamiento de las exportaciones, en un contexto de inflación todavía elevada y de vuelta a la disciplina fiscal europea.
Los mercados son optimistas y dan por descontado que los tipos empezarán a bajar en 2024, pero el Banco Central Europeo (BCE) enfría los ánimos diciendo que aún no se puede bajar la guardia en la lucha contra una inflación que no se prevé que el año próximo baje al objetivo del 2 % en el que se considera que los precios están bajo control.
Como la trasmisión de la política monetaria a la economía real va con retraso, en 2024 todavía se notarán los efectos de las subidas que han llevado los tipos de interés hasta el 4,5 % en 2023, un impacto que implica un acceso más restringido al crédito que se traduce en menos inversión empresarial y un menor consumo de los hogares. Leer más