El análisis de la documentación hallada en poder de los seis presuntos miembros de los GRAPO detenidos el pasado 6 de junio en Barcelona ha permitido concluir a la Guardia Civil que la banda había seleccionado varias personas, de las que tenía información ?trabajada?, y que ya había tomado la decisión de atentar contra alguna de ellas. Los agentes han confirmado sus sospechas de que los GRAPO pretendían regresar a las ?acciones políticas?, como la propia banda califica a los atentados planeados contra civiles o miembros de las Fuerzas de Seguridad. La última acción de este tipo que había cometido fue el asesinato del policía nacional Francisco Sanz Morales, de un tiro en la nuca, en el barrio madrileño de Carabanchel el 17 de noviembre de 2000. Además, los investigadores sospechan que en los planes de los GRAPO también podrían entrar los ?secuestros-express?. De hecho, en el registro de los zulos hallados en la Sierra de Ricote (Murcia) y la localidad del Maresme Arenys de Munt (Barcelona), la Guardia Civil ha encontrado una pistola de descargas eléctricas, utilizadas habitualmente para inmovilizar, así como unos grilletes. Con este tipo de acciones, los GRAPO intentaban obtener una elevada cantidad de dinero manteniendo secuestrada a la víctima durante tan sólo unas horas.