REDACCIÓN | París y Marsella, las dos ciudades más importantes de Francia, siguen en manos de socialistas que se negaron a aliarse con candidatos de La Francia Insumisa (LFI) y se erigieron como dique de las derechas, mientras que otros compañeros de filas cosecharon en las municipales de este domingo escasos frutos de sus pactos con el partido radical de izquierdas.
«París será el corazón de la resistencia contra la extrema derecha», dijo el nuevo regidor de la capital, Emmanuel Grégoire, que durante años fue número dos de la alcaldesa Anne Hidalgo y que prolongará el control de la ciudad por su partido que se inició hace 25 años, tras batir a la exministra conservadora Rachida Dati, quien contaba con el apoyo explicito de la extrema derecha.
Grégoire, que será investido el próximo fin de semana, hizo una lectura nacional de su victoria, de cara a las presidenciales del año próximo que auguró «violentas y cruciales» y en las que fustigó la alianza de la derecha tradicional con la ultraderecha que, a su juicio, «se perfila».
«Han caído las máscaras y hay que denunciar esas alianzas para ganar unos puntos», dijo Grégoire, quien, tras su discurso, salió a recorrer la ciudad en bicicleta, un paseo retrasmitido en directo por televisión, a una de las cuales dio su primera entrevista de la noche mientras pedaleaba hasta el Ayuntamiento para fundirse en un abrazo con Hidalgo, quien le dio la llave de la ciudad, ante una multitud. Leer más