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Sociedad

SEÚL

Del Memorial de la Guerra al Palacio Gyeongbokgung...jóvenes de todo el mundo descubren en Seúl "el valor de la paz"

23-10-2026 18:38:45
Jóvenes de 43 países en Seúl.

REDACCIÓN | Jóvenes de 43 países se dieron cita en Seúl para participar en un programa internacional de intercambio juvenil que los lleva a recorrer el patrimonio histórico y cultural de Corea, testigo de la Guerra de Corea y de la división entre el Norte y el Sur, con el fin de aprender los valores de la paz, la convivencia y el entendimiento mutuo. Desde el Memorial de la Guerra de Corea, que custodia la memoria de la guerra y la división, hasta Insadong, Gwanghwamun y el Palacio Gyeongbokgung, espacios cotidianos para los coreanos se convierten en aulas donde jóvenes de todo el mundo aprenden sobre la paz. 

La organización Cultura del Cielo, Paz Mundial, Restauración de la Luz (HWPL), con estatus consultivo especial ante el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (ECOSOC), celebró del 17 al 19 de septiembre el Programa Internacional de Paz para Jóvenes de HWPL (HWPL International Youth Peace Program). 

Bajo el lema "Nosotros, el legado vivo de la paz" (We, the Living Legacy of Peace), el programa se articuló en tres etapas: Descubrir, Aprender y Actuar. El objetivo es que los participantes pongan en práctica en sus propias comunidades los valores de paz que han descubierto y aprendido en Corea. 

En la primera jornada, el 17 de septiembre, los participantes recorrieron la Sala de la Guerra de Corea y la Sala de las Naciones Unidas del Memorial de la Guerra, así como el Monumento de la ONU y la Estatua de los Hermanos, y reflexionaron sobre las heridas que la guerra dejó en las personas, las familias y la juventud. Los organizadores les plantearon una pregunta: "¿Qué significa para mí la paz y qué puedo hacer para protegerla?". La jornada sirvió para recordar que, si los jóvenes del pasado cargaron con los sacrificios de la guerra, los de hoy pueden convertirse en artífices de la paz. 

Laisani Sepo, presidenta del Consejo Nacional de la Juventud de Fiyi (NYCF), señaló tras la visita: "Aquellos jóvenes intentaban proteger sus territorios y estaban dispuestos a dar la vida, aun viendo el riesgo y la muerte frente a ellos. Hace falta una gran fuerza de voluntad para seguir adelante pese a los desafíos y las críticas que podamos encontrar al construir la paz". 

Después, en Insadong, los participantes se acercaron a la cultura tradicional coreana y comprobaron cómo la "comprensión" de una cultura desconocida da paso al "respeto" por las diferencias y, a su vez, al "intercambio" entre personas. 

Alwand Talaat Jawhar Caluri, director de programas de una organización de ayuda pública de Irak, subrayó: "Es importante ofrecer un espacio seguro e inclusivo en el que jóvenes de todo el mundo y de distintas tradiciones religiosas puedan compartir sus ideas e inquietudes sobre la paz". Y añadió: "Este tipo de encuentros puede servir de plataforma para intercambiar buenas prácticas y aprender unos de otros, de modo que los jóvenes se enriquezcan con las experiencias de los demás". 

En Gwanghwamun y el Palacio Gyeongbokgung, la paz se abordó a través de cinco palabras clave: Herencia, Respeto, Responsabilidad, Cambio y Armonía. A partir de los ejemplos del rey Sejong el Grande, el Salón de los Sabios (Jiphyeonjeon) y la creación del alfabeto coreano (Hunminjeongeum), los participantes analizaron cómo las decisiones y el afán de aprendizaje de un líder pueden transformar la sociedad y dejar huella en las generaciones futuras. Cada uno eligió uno de los cinco valores y dejó por escrito cómo piensa llevarlo a la práctica al regresar a su país. 

Andrew Junior Mwima, director ejecutivo de una organización zambiana de salud mental y prevención del abuso de drogas, afirmó: "Los jóvenes son los que se envían a la guerra. Eso significa que también pueden ser quienes lideren las iniciativas de paz en primera línea". Y agregó: "Los jóvenes no somos los líderes del futuro. Somos los líderes de hoy", al tiempo que destacó que la juventud debe asumir un papel protagonista en las iniciativas de paz y el desarrollo comunitario. 

La etapa de "Descubrir" del día 17 dio paso a la de "Aprender" el 18. La mesa redonda de esa jornada giró en torno a "El papel de la juventud en la difusión de una cultura de paz". Los participantes debatieron sobre identidad religiosa y étnica y paz a partir de los artículos 8, 9 y 10 de la Declaración de Paz y Cese de Guerras (DPCW), que recogen principios sobre la prevención de la guerra, la resolución de conflictos, la paz entre religiones y etnias y la difusión de una cultura de paz. A continuación, en la Academia Internacional de Paz Religiosa para Jóvenes Líderes, examinaron las escrituras y enseñanzas del budismo, el confucianismo, el cristianismo, el islam y el hinduismo para ampliar su comprensión de otras culturas y credos. 

El 19, última jornada, llegó el turno de "Actuar", la etapa en la que los valores descubiertos y aprendidos se traducen en acciones concretas. Los participantes compartieron experiencias regionales del Grupo de Trabajo de Participación Juvenil y Construcción de Paz (YEPW), en el que los propios jóvenes diseñan y ejecutan iniciativas de paz. Sobre esa base, debatieron estrategias para poner en marcha los proyectos regionales del YEPW y definieron sus planes de acción para 2027 y el papel que asumirá cada uno. 

El programa se planteó como un recorrido de tres días en el que los participantes descubren la necesidad de la paz a través de la memoria de la guerra, aprenden a comprender y respetar a partir de culturas diferentes y convierten las decisiones y responsabilidades de la historia en acción presente. 

Kang Tae-ho, secretario general de HWPL, declaró: "Jóvenes de todo el mundo han visto de cerca la necesidad de la paz en esta tierra marcada por la guerra y la división". "La paz no es un legado que se hereda, sino un legado que debemos transmitir para siempre a las generaciones venideras, y quienes deben asumir esa tarea son los jóvenes líderes de paz", añadió. "Espero que conviertan en acción, en sus propios países, las respuestas que encontraron en Corea". 

Sarah Vermaut, estudiante de Derecho de la Universidad Libre de Bruselas (VUB), en Bélgica, reconoció: "Solo soy una estudiante. ¿Quién me va a escuchar? Pero si pensamos así, no podremos cambiar nada". La joven añadió que quiere compartir lo aprendido con sus compañeros y organizar actividades en las que puedan participar otros jóvenes.





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