Si, lo del Plan Eólico comienza a sonar un poquito a cachondeo. Parece una carta a los Reyes Magos, o mejor, a Papá Noel, por aquello del laicismo reinante. A cambio de unos megawatios para alimentar a los renos, PN nos va a dejar en los zapatos un grupo lácteo, una celulosa que cierre el ciclo y hasta una fábrica de condones. Esto último lo entiendo por que, al final, a los gallegos nos acabarán jodiendo, con perdón. Y si no, al tiempo.