Es cierto que Touriño y Quintana se tiraron los trastos a la cabeza en el pasado consello de las Xunta. Pero la razón no la busquen en la comisión para controlar los plazos del AVE. El lío se produjo por culpa del voto exterior y los plazos marcados por el PSOE. Touriño quiere que los emigrantes con derecho a voto dispongan, entre pitos y flautas, de seis días para emitir su sufragio y Quintana cree que con tres días es suficiente. Y esa fue la razón de la bronca y del retraso, de una hora, de la rueda de prensa que sigue a cada consello de la Xunta.