Internacional
08-07-2008
La República Checa y Estados Unidos han suscrito en Praga un acuerdo para la instalación de un radar para la controvertida base del sistema antimisiles que Washington quiere construir en Europa Central. El documento, que deberá ser ratificado por el Parlamento checo, fue suscrito por la secretaria de Estado estadounidense, Condoleezza Rice, y por su homólogo checo, Karel Schwarzenberg.
Ambos países no han concluido aún las negociaciones sobre el llamado acuerdo "SOFA", que regula el estatus y jurisdicción penal y fiscal del contingente que operará el radar.
Praga y Washington suscribieron asimismo un acuerdo sobre cooperación defensiva en materia de ciencia e investigación, que facilitará que las empresas checas participen como subcontratistas y suministradores durante la construcción del dispositivo.
Jevgenij Budinskij, enviado del Ministerio ruso de Defensa para las cuestiones del radar, ha afirmado en Praga que Moscú sigue percibiendo el escudo como una amenaza a su propia seguridad y que su país pone en duda las razones que llevan a su establecimiento. "Somos por supuesto gente razonable, y no tenemos en mente bombardear a nadie", señaló Budinskij durante una conferencia organizada este martes por el Partido Socialista Checo.
Según el general, Irán carece de misiles con suficiente alcance, que sin embargo sí intentó obtener para atacar a Israel, aunque "no lo ha conseguido".
El acuerdo entre Praga y Washington se produce en medio de la incertidumbre sobre otro acuerdo similar entre Estados Unidos y Polonia, país donde Washington pretende instalar una decena de misiles, con el objetivo de defenderse de un posible ataque balístico.
La semana pasada, el primer ministro polaco, Donald Tusk, había explicado que la oferta estadounidense era "insuficiente", ya que Varsovia exige la instalación de misiles tipo "Patriot" de manera permanente y no temporal como ofrece Washington.
El Gobierno de Tusk considera la instalación de los "Patriot" imprescindible para repeler eventuales agresiones desde territorios vecinos y lograr la seguridad de Polonia.
A pesar del deseo de continuar con las negociaciones por parte de Varsovia, la vecina Lituania cobra cada vez más fuerza como alternativa si finalmente las negociaciones polaco-norteamericanas fracasan. Los planes de EEUU contemplan la instalación de diez bases balísticas de interceptación en Polonia y un sistema de radar en la República Checa.
El objetivo es evitar posibles ataques que puedan partir de alguno de los países del llamado "Eje del mal", una de las prioridades de la administración Bush antes del inminente final de su legislatura.
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