El Confidencial
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José Manuel López García
Internacional

Unión por el Mediterráneo nace con una señal de paz a Oriente Medio

Sarkozy devuelve a Siria al panorama político internacional

14-07-2008

Líderes de 43 países de Europa, África y Oriente Medio lanzaron el domingo en una cumbre excepcional en París la Unión por el Mediterráneo (UPM), que busca alcanzar la paz entre árabes e israelíes y estrechar lazos entre naciones divididas por guerras y siglos de historia. "Teníamos un sueño, la Unión por el Mediterráneo es ahora una realidad", celebró el presidente francés, Nicolas Sarkozy, artífice del proyecto, al cierre de la cumbre organizada en el majestuoso Grand Palais, entre el Sena y los Campos Elíseos. Copresidido por el jefe de Estado egipcio, Hosni Mubarak, el encuentro logró reunir en torno a la misma mesa al presidente sirio, Bachar Al Assad (marginado durante mucho tiempo del escenario internacional); el primer ministro israelí, Ehud Olmert; el presidente libanés, Michel Suleiman, y su homólogo de la Autoridad Palestina, Mahmud Abas. Además, sirvió de excusa para múltiples contactos bilaterales y negociaciones a favor de la paz en Oriente Medio, con el logro de varios éxitos, empezando por el anuncio de Al Assad y Suleiman de un acuerdo para iniciar relaciones diplomáticas. A esto se sumó el domingo una reunión entre Olmert y Abbas. "Nunca hemos estado tan cerca de un acuerdo de paz", afirmó Olmert al final de ese encuentro celebrado en el Elíseo bajo los auspicios de Sarkozy. "Hay que superar nuestros obstáculos, hay que superar nuestras diferencias. Es en el Mediterráneo donde nacieron las religiones del Libro. Es en torno del Mediterráneo y en ninguna otra parte que deben reconciliarse", dijo Sarkozy al inicio de la sesión plenaria que concluyó con la adopción de una declaración final que sienta la bases de la UPM. El texto, duramente negociado en particular en los puntos referidos al proceso de paz de Oriente Medio, pone el acento en el desarrollo de un plan "estratégico" para el Mediterráneo centrado en asuntos concretos como la lucha contra la contaminación, el desarrollo de la energía solar y la seguridad civil. De su lado, el egipcio Hosni Moubarak hizo un llamamiento a "la paz en Oriente Medio" pidiendo a israelíes y palestinos continuar sus negociaciones para lograr un acuerdo "total y global" que permita "instaurar el Estado independiente palestino". Al Assad y Abas no estuvieron presentes cuando Ehud Olmert tomó la palabra durante la cumbre, según participantes y diplomáticos, pero varias fuentes indicaron que ello se debió a las entrevistas que mantenían al margen de la cumbre, descartando cualquier idea de boicot. En entrevista concedida al canal de televisión público France 2, Al Assad declaró que "cualquier país que desee solucionar los problemas de Oriente Medio debe hablar con Siria", señalando que su país es "parte integrante de la solución a las cuestiones de Oriente Medio". En total, 43 países, con un total de 800 millones de habitantes, participan del proyecto: los 27 de la UE, 10 del este y el sur del Mediterráneo -Argelia, Egipto, Israel, Jordania, Líbano, Marruecos, Mauritania, Siria, Túnez, Turquía- y la Autoridad Palestina, así como Albania, Croacia, Bosnia, Montenegro y Mónaco. El libio Muammar Kadafi, fue el único líder en boicotearla abiertamente. Estuvieron igualmente ausentes el rey de Marruecos, Mohamed VI -que envió a su hermano, el príncipe Mulay Rachid- y el de Jordania, Abdulá II, así como el primer ministro belga, Yves Leterme. Para Sarkozy, la nueva Unión debe permitir ganar el combate contra el "terrorismo, el integrismo y el fundamentalismo", aunque para ello deberá superar duros obstáculos, los mismos contra los que choco su precedecesor, el "Proceso de Barcelona" de 1995. Como una muestra de lo complejo de juntar a dirigentes de países tradicionalmente enfrentados, la presidencia francesa no organizó "foto de familia" habitual en este tipo de citas. Para España, la cumbre de París fue un nuevo impulso al proceso iniciado en Barcelona trece años atrás, dijo el ministro de Asuntos Exteriores español, Miguel Ángel Moratinos. El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, presentó ante sus homólogos la candidatura de Barcelona como sede del secretariado de la nueva Unión, también deseada por ciudades como Rabat y Túnez.





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