No hay una crisis sino tres. Así se expresaba un gran poncio empresarial el otro día en un acto promocional de Carrefour. Y tiene razón. A la crisis de las materias primas se suma la crisis financiera y a éstas dos la crisis inmobiliaria. Vamos, que estamos jodidos, con perdón. Y aquí seguimos sin ponernos las pilas, especialmente la clase política, que anda jugando al escondite y no acaba de asumir la que se nos viene encima.