Economía
18-07-2008
El fiscal superior de Galicia, Carlos Varela, ha alertado sobre la falta de control de los purines que afecta a un gran número de explotaciones ganaderas en toda la comunidad autónoma y que amenaza con la progresiva contaminación de cauces fluviales y acuíferos subterráneos.
La Fiscalía encomendó al Seprona de la Guardia Civil y a la Policía Autonómica una investigación acerca de un problema que entre 2004 y 2007 generó 80 atestados por delitos contra el medio ambiente. Varela ha explicado que los purines, procedentes de la mezcla de excrementos del ganado con el agua del baldeo de los establos, pueden filtrarse a los acuíferos y provocar en las aguas un desequilibrio en minerales y un aporte indeseado de contaminantes químicos como los nitratos.
Este problema puede ser especialmente grave en explotaciones intensivas, que no disponen de suelo suficiente para absorber el excedente de este residuo, que se emplea habitualmente como abono. Se estima que una granja con 500 cabezas de porcino precisaría de una extensión de 1,7 millones de metros cuadrados _poco frecuente en el minifundio gallego_ para absorber el purín resultante.
Tras una indagación de diez meses en los que se analizaron 1.018 granjas de las cuatro provincias, en su mayoría de ganado vacuno y porcino, se ha llegado a la conclusión de que el 83% de ellas no tienen acuíferos próximos, frente al 17% que los tienen a una distancia inferior a 500 metros.
Además, la mayor parte de las fosas en donde se acumulan estos residuos ?no teñen unha impermeabilización adecuada?, y el 41% de ellas no están cubiertas, lo que lleva aparejado un problema de olores y comporta un riesgo añadido de accidentes y desbordes por efecto de la lluvia. Este porcentaje varía entre el 32% de depósitos al aire libre contabilizados en la provincia de A Coruña y el 48% detectado en la de Ourense.
Carlos Varela ha significado que el 71,4% de las explotaciones investigadas ?no conta con licencia municipal de actividade?, lo que afecta directamente a las posibilidades de control sobre ellas por parte de la Administración.
El fiscal superior ha señalado que muchas de esas granjas solicitaron en su día la licencia, incluso en algún caso en el año 92, pero no les han sido concedidas por los respectivos ayuntamientos, probablemente a causa del vacío legal que existe en esta materia.
Paralelamente, son pocas las granjas que cuentan con autorización de vertido y ?hai situacións totalmente descontroladas?, ha añadido Varela.
El fiscal superior considera que imprescindible una ?xestión adecuada? de este problema ecológico ?a través dunha legislación específica? que vaya más allá del Código de Boas Prácticas de 1999 e incluya precisiones sobre impacto ambiental, vertidos, residuos y usos y tratamientos del purín. A este respecto, Varela ha significado que la Consellería de Medio Rural ya ha elaborado un borrador legislativo para regular esta materia.
Por último, ha puesto como ejemplo de gestión adecuada de los purines el acometido en Sarreaus (Ourense) con la construcción por parte de una cooperativa de una planta de tratamiento en donde son solidificados los residuos, que se destinan luego a satisfacer la demanda de abono o a generar energía eléctrica mediante combustión. Frente a este modelo, en Galicia, sólo se trata el 1% de los purines.
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