Internacional
21-07-2008
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, aseguró este lunes, durante su visita a Dublín, que la Unión Europea no quiere "imponer" una solución a Irlanda después de su rechazo al Tratado europeo de Lisboa el 12 de junio, desmintiendo haber querido efectuar una segunda votación. "Nunca he dicho que Irlanda deba convocar un nuevo referéndum", declaró Sarkozy en una conferencia de prensa conjunta con el primer ministro irlandés, Brian Cowen. "No queremos imponer nada", añadió.
Se esperan manifestaciones durante esta breve visita. Un grupo, la Campaña contra la Constitución Europea, planea una manifestación bajo el lema 'No significa no' frente a la sede del gobierno, mientras otras organizaciones piden que Sarkozy, cuyo país preside este semestre la Unión Europea (UE), acepte la voluntad del pueblo irlandés.
El primer ministro irlandés, en un artículo de opinión en el Irish Times sobre la visita, dio lo que los editorialistas calificaron como un mensaje instando a Sarkozy a limitar la presión sobre Irlanda para dar el próximo paso tras la votación negativa del pasado 12 de junio. "En los próximos meses necesitaremos la paciencia y la comprensión de nuestros compañeros mientras completamos este proceso", escribió Cowen. "Respeto plenamente el veredicto de los irlandeses y se lo he dejado claro a mis colegas europeos. También he expresado que espero que ellos hagan lo mismo", dijo.
El ministro francés de Asuntos Exteriores, Bernard Kouchner, insistió en que Sarkozy no está forzando a nadie. "Estamos yendo en nuestro papel de presidencia francesa de la UE, no para 'dar una lección' a nadie. Vamos a escuchar a todas las partes", dijo el ministro al diario Times.
Los líderes de la UE se preparan para discutir de nuevo sobre la crisis en la cumbre que tendrá lugar en octubre, pero Sarkozy insiste que no va a Irlanda para decirle al país lo que tiene que hacer, sino para "escuchar y entender" por qué los ciudadanos votaron contra el tratado.
Irlanda fue el único país que organizó un referéndum sobre el tratado, que tenía que ser ratificado por todos los países para tener validez. Francia tomó el relevo de la presidencia semestral de la Unión Europea (UE) a principios de este mes de julio.
Los euroescépticos en Irlanda consideran que el Tratado de Lisboa es sólo una versión suavizada de la anterior constitución europea dinamitada en 2005 en sendos referendos por los votantes de Francia y Holanda.
La potencial pérdida de soberanía y el control de Bruselas, temiendo cambios en las políticas irlandesas de neutralidad militar y legislación antiabortista, fueron los factores clave para la campaña del 'no'.
Representantes gubernamentales, tanto franceses como irlandeses, minimizaron las probabilidades de que puedan derivar acontecimientos concretos de las reuniones de este lunes. Pero hablando de una "Europa a dos velocidades", Sarkozy ha puesto como plazo el fin de este año para acabar con la crisis, antes de las elecciones del próximo año en el Parlamento Europeo.
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