Y no es para menos. El PSdG, que hasta hace cuatro meses se las prometía muy felices, está como la economía, en recesión. Tanto es así que los populares recuperarían la mayoría absoluta y algo más. Vamos, que alcanzarían los 39 diputados. El BNG también crece un escaño pasando a 14 mientras los socialistas pinchan y se quedan en 22 diputados. Adelantar las elecciones sería un suicidio. Retrasarlas una aventura.