El Confidencial
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José Manuel López García
Ernesto González Valdés
Nacional

Los insultos a representantes del PP y del PSC vuelven a protagonizar la Diada

11-09-2008

Unas 13.000 han acudido al acto institucional organizado en el Parque de la Ciutadella de Barcelona con motivo de la Diada Nacional de Cataluña. Un año más la celebración ha estado protagonizada por los pitidos e insultos a los líderes políticos, cuando realizaban la ofrenda floral en el monumento a Rafael Casanova. La peor parte se la han llevado los representantes del PP, aunque los socialistas, con José Montilla al frente, también han sido increpados. La cifra de asistencia de este año ha sido inferior a las 20.000 personas que acudieron al acto en años anteriores, según datos oficiales, en una jornada festiva que el viernes se convertirá para muchos catalanes en el primer puente tras las vacaciones de verano. El presidente de la Generalitat, José Montilla, y el presidente del Parlamento catalán, Ernest Benach, han presidido el acto central de la Diada, instaurado en 2004 por el gobierno que presidía Pasqual Maragall, quien por cierto ha llegado a la tribuna de autoridades cinco minutos después de haberse iniciado la ceremonia. Al lado de Maragall, en el centro de la tribuna, se situaba su antecesor en el cargo, Jordi Pujol, y un poco más a su izquierda se encontraba el delegado del Gobierno en Cataluña, Joan Rangel. A diferencia de otras ocasiones, esta vez no ha podido acudir a la cita ningún ministro catalán del Gobierno español, ni Celestino Corbacho ni Carme Chacón, pero sí han asistido los consellers del ejecutivo catalán, así como el alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, y el delegado del Gobierno en Cataluña, Joan Rangel. La parte derecha de la tribuna de autoridades estaba reservada a los miembros de la Mesa del Parlament y los líderes parlamentarios catalanes, Artur Mas (CiU), Manuela de Madre (PSC), Joan Puigcercós (ERC), Daniel Sirera (PPC) y Jaume Bosch (ICV-EUiA), con la ausencia del presidente de Ciutadans, Albert Rivera, que ya anunció que no tomaría parte de los actos de la Diada. Pese al intenso calor, un importante número de ciudadanos se han congregado frente a la cascada del Parque de la Ciutadella, después de que el gobierno de la Generalitat y el Parlament hayan insistido esta semana en reclamar la máxima participación ciudadana en un acto que, además de festivo, pretendía tener un cariz "reivindicativo", en plena negociación por el futuro modelo de financiación catalán. La cifra de entre 12.000 y 15.000 asistentes, sin embargo, queda por debajo de los 20.000 que los Mossos d'Esquadra aseguraron que había en las celebraciones de 2006 y 2007. El acto de este año, que ha transcurrido sin incidentes frente a una fuente de la Ciutadella con un inusual color azul turquesa, ha presentado pocas variaciones escenográficas con respecto a la pasada edición, con un protagonismo especial para los centenarios de la escritora Mercè Rodoreda y del Palau de la Música Catalana.





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