El Confidencial
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José Manuel López García
Ernesto González Valdés
Internacional

El Papa y Sarkozy coinciden en fomentar un "laicismo positivo" abierto a las religiones

El presidente galo defendió las "raíces cristianas" de Francia

12-09-2008

Benedicto XVI y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, coincidieron este viernes en defender un "laicismo positivo" abierto al diálogo con las religiones, en el primer día de una visita del Papa a Francia, la primera de su pontificado. Al ser recibido en el Palacio del Elíseo, Benedicto XVI retomó el concepto "laicismo positivo", acuñado por Sarkozy durante una visita al Vaticano en diciembre pasado, para reclamar una "comprensión más abierta" de las relaciones entre Iglesia y Estado. "Usted, señor presidente, utilizó la expresión 'laicismo positivo' para designar esta comprensión más abierta", afirmó. "En este momento histórico en el que las culturas se entrecruzan cada vez más entre ellas, estoy profundamente convencido de que cada vez es más necesaria una nueva reflexión sobre el significado auténtico y sobre la importancia de la laicidad", agregó. "Es fundamental", explicó el Papa, "insistir en la distinción entre el ámbito político y el religioso para tutelar tanto la libertad religiosa de los ciudadanos, como la resposabilidad del Estado hacia ellos". Añadió que también es fundamental "adquirir una más clara conciencia de las funciones insustituibles de la religión para la formación de las conciencias y de la contribución que puede aportar", para "la creación de un consenso ético de fondo en la sociedad". El presidente francés, en su discurso de bienvenida al Sumo Pontífice, afirmó que "sería una locura privarnos" de religiones, "simplemente una falta contra la cultura y el pensamiento. Por eso pido un laicismo positivo". Es "legítimo para la democracia y respetuoso con el laicismo dialogar con las religiones. Las religiones, y sobre todo la religión cristiana, con la que compartimos una larga historia, son patrimonios vivos de reflexión", agregó. "El laicismo positivo, el laicismo abierto, es una invitación al diálogo", insistió Sarkozy, antes de defender las "raíces cristianas" de Francia. "No ponemos a nadie por delante de nadie, pero asumimos nuestras raíces cristianas", sentenció el presidente, en alusión a las otras comunidades religiosas del país. Rompiendo un tabú de la política francesa, Sarkozy lanzó en diciembre en un discurso pronunciado en la Basílica de San Juan de Letrán en Roma, su concepto de "laicismo positivo", que consiste en ver a las religiones "no como un peligro, sino como un bien". Benedicto XVI bajó a las once y media de la mañana la escalerilla del avión siendo saludado en el aeropuerto por el presidente Sarkozy, dos veces divorciado, y por su esposa Carla Bruni, que considera la monogamia "aburrida", según sus palabras. Cuando llegó al Palacio del Elíseo, una hora más tarde, las campanas de todas las iglesias de la capital francesa fueron echadas al vuelo. La agenda de la primera jornada del Papa se completará con la reunión que mantendrá con representantes del mundo de la cultura en el colegio de los Bernardinos, un edificio medieval en el corazón de París, y con las vísperas que oficiará en la catedral de Notre Dame. Este viernes por la tarde, el jefe de la iglesia Católica se reunió con representates de la comunidad judía. No está prevista en su agenda una reunión con representantes de la comunidad musulmana. El Papa irá luego en un 'papamóvil' hasta la catedral de Notre Dame, donde celebrará la oración de las vísperas, antes de dirigirse a los jóvenes reunidos en la explanada del templo. De "Misión imposible" calificó este viernes el diario francés Liberatión la aspiración de que la visita del Papa dé nuevos bríos al catolicismo en Francia, llamada antaño 'hija primogénita de la Iglesia'. Aunque la católica sigue siendo de lejos la primera religión en número de creyentes, Francia acoge además una gran comunidad musulmana y otra judía, y desde 1905 establece netamente la separación de Estado e Iglesia. En Francia hay 35 millones de personas bautizadas. Un sondeo difundido el año pasado por la revista Le Monde des Religions mostró que un 51% de los franceses se considera católico, frente a un 80% a principios de los 90. Y sólo el 10% de los católicos asiste regularmente a misa.





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