La sanidad gallega es un desastre. Tenemos buenos médicos, magníficos equipos pero una gestión penosa. Se falsean las listas de espera mientras se cierran servicios sin que los ciudadanos sean informados. Por ejemplo, en el Abente y Lago cerraron Estomatología las tres primeras semanas de septiembre sin dar la más mínima explicación. Y los pacientes afectados, ajo y agua, como siempre.