No es un récord para presumir pero es un hecho cierto, treinta garitos de tapadillo en una misma calle. Bien es verdad que Ronda de Outeiro es una larga avenida coruñesa con cientos de portales y miles de viviendas con mucha actividad comercial y hostelera. Lo que sorprende es que estos lupanares son ilegales, no pagan al fisco y sin embargo se anuncian en la prensa local que, por cierto, los recibe con los brazos abiertos. La pela es la pela. Los que están cabreados son los vecinos que, sin comerlo ni beberlo, se ven obligados a convivir con proxenetas, madames y clientes. Le van a pedir al alcalde Losada que el ayuntamiento intervenga. Conociendo a don Javier acabará poniendo máquinas de preservativos. Es que es un cachondo, o un inepto, no sé.