Lo siento, pero es así. La ciudad de A Coruña apesta. El agua huele mal, el aire es irrespirable gracias al azufre que suelta la refinería de Repsol, y de las bocas del alcantarillado emana un hedor repelente. No hay ser humano que lo resista. ¿Dónde está el alcalde Losada? Sí, ya sé que según los análisis todo está dentro de los parámetros legales. Pero los coruñeses desfilamos por los hipermercados en la procura de cantidades industriales de agua mineral. Y durante el trayecto vamos con un pañuelo en la nariz porque del tufo a azufre parece que estuviéramos viviendo en las calderas de Pedro Botero. Don Javier, ¿va usted a hacer algo? Me temo que no.