Touriño ha citado en Monte Pío a la patronal gallega de la construcción. Los empresarios van más cabreados que una mona y es que culpan a la Xunta de dar la puntilla al sector. Primero fue la norma de los quinientos metros, después la ley del litoral y más tarde la ley de habitabilidad. Por no hablar de los PGOU paralizados o anulados. En fin, que al perro flaco todo son pulgas. Otros dirán que entre todos la mataron y ella sola se murió. La construcción, digo.