A más de uno le dio un ataque de pánico cuando escuchó al alcalde de Lugo decir que la ciudad se le quedaba pequeña. Orozco ya piensa en la Xunta, se decían. El rumor pasó por San Caetano como una exhalación camino de Monte Pío. Es la guerra. Nada más lejos de la realidad. La culpa es de Anacleto que puso la oreja y largó el mensaje sin aguardar a que López Orozco acabara la frase. "Lugo se me ha quedado pequeña...porque he engordado tanto que no entro por las calles". Las prisas nunca fueron buenas y las paranoias menos.