Nacional
10-10-2008
La alcaldesa de Lizartza, Regina Otaola, ha rechazado la posibilidad de abrir una nueva negociación con la banda terrorista ETA porque considera que "ese no es el camino para conseguir la paz". La primera edil del municipio guipuzcoano ha afirmado que la última negociación del Gobierno con ETA ha demostrado ser una "terrible equivocación" y cree que abrir un nuevo proceso de diálogo será "persistir en un error garrafal".
Otaola ha ofrecido esta tarde en Gijón una rueda de prensa momentos antes de dar una conferencia sobre "la presión de ejercer la política siendo amenazada por ETA", dentro del ciclo "Vivir bajo la amenaza terrorista" del Ateneo Jovellanos.
La alcaldesa ha dicho que "con ETA no se puede negociar porque utiliza el terrorismo para conseguir aquello que no puede por la vía democrática", y ha pedido la unidad de los partidos políticos democráticos para hacer "una política antiterrorista eficaz".
Otaola se ha pronunciado a favor de la "unidad" entre el PSOE, el PP y los partidos nacionalistas vascos democráticos que permita una "política antiterrorista eficaz, como la del anterior Gobierno" de José María Aznar.
Además, la primera edil de Lizartza dijo que echa "mucho de menos" a la ex presidenta del PP del País Vasco María San Gil, que ha dimitido de sus cargos y abandonado la política activa, y que "esperaba que tuviera un puesto de responsabilidad en el partido".
Otaola ha expresado el deseo de que su ejemplo sirva para que los partidos democráticos "no les regalen los Ayuntamientos a los terroristas" y presenten candidaturas en todos los municipios vascos en las próximas elecciones.
La alcaldesa ha dicho que vivir el "día a día" bajo la amenaza del terrorismo es "duro y absurdo", pero que se vuelve algo cotidiano porque llega un momento en el que "no estas pensando en las amenazas y el miedo se deja aparcado".
Otaola ha recordado que durante los primeros meses como alcaldesa, la gente no se le acercaba por la calle a saludarla por miedo a posibles represalias de los nacionalistas violentos, pero que con el tiempo la situación fue cambiando. "Ahora todo es un poco más fluido, la gente va al Ayuntamiento a plantear sus problemas cosa que antes no hacía", ha explicado.
Según ha indicado, "mucha gente no podía hacer obras pequeñas en sus casas porque se les denegaban las licencias al no ser de la misma cuerda que los nacionalistas y eso ha cambiado".
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