El negocio de la prensa escrita se desliza por la cuesta abajo de las pérdidas. Los diarios de pago fueron los primeros en padecer la crisis de difusión y ventas con caídas en la contratación publicitaria en torno al treinta por ciento. Los gratuitos siguen ahora la misma senda con porcentajes similares. Metro y Qué! han sido los primeros en dar la voz de alarma. Se especula con que las fusiones puedan ser la alternativa al descalabro de la prensa gratuita. Carecer de línea editorial facilita las cosas. La de pago, precisamente por lo contrario, lo tiene peor.